Las elecciones ponen a prueba el modelo de Estado en Colombia

Líderes opinión Colombia
De izq a der. los periodistas colombianos: Darío Arizmendi, María Jimena Duzán, Martha Ortiz, Claudia Gurisatti y Juan Carlos Iragorri

Por: Soraya Carvajal B.

Cuatro de los más influyentes periodistas colombianos analizaron la situación actual del país en la jornada “Actualidad Política en Colombia”, celebrada en el marco del I programa de Líderes Colombia, organizado por la Fundación Consejo España Colombia, en la Casa de América, en Madrid.

En el evento, los comunicadores expresaron que, aun cuando faltan más de tres meses para la primera vuelta de las elecciones presidenciales, las encuestas que vienen realizando los diferentes medios empiezan a mostrar algunas tendencias entre las que destacan: un alto porcentaje de voto en blanco, que expresaría la indecisión de gran parte del electorado; la desconfianza y el rechazo hacia la clase política tradicional colombiana,  el surgimiento con fuerza de nuevas opciones políticas, como Gustavo Petro (izquierda) y Sergio Fajardo (Coalición de centro-izquierda), entre otros aspectos.

Darío Arizmendi, director del programa 6AM de Caracol (Grupo Prisa), cuestionó la fiabilidad de las encuestas, al asegurar que todos los sondeos que se realizaron antes del plebiscito para aprobar los Acuerdos de Paz con las Farc, se equivocaron, pues aseguraban que ganaría la opción del Sí y finalmente ganó el No.

Para Arizmendi la clave está en que el colombiano es “prevenido, desconfiado, tiene la malicia indígena y no dice siempre la verdad, porque le da miedo, porque tenemos una larga historia de violencia, entonces mucha gente dice lo contrario a lo que está pensando realmente”.

El periodista consideró que en el próximo proceso electoral será decisivo el papel que pueda jugar la problemática de Colombia con Venezuela, pues recordó que el presidente Maduro, “en una estrategia perfectamente calculada” convocó elecciones para el 22 de abril. Además, miles de venezolanos están entrando diariamente al país, creando un problema enorme, “porque si Colombia no tiene la infraestructura en educación, salud y vivienda para atender las necesidades de los propios colombianos, menos la va a tener para atender lo que se está presentando en la frontera común, una frontera de 2550 km, con unas condiciones muy complejas, una zona susceptible al contrabando, paramilitarismo, al tráfico y a los grupos al margen de la ley, de lado y lado”.

Arizmendi recordó que en Venezuela viven 5 millones de colombianos que están regresando al país, además, se calcula que 500 mil venezolanos pueden haber ingresado a territorio colombiano y, aunque se dirijan a Ecuador, Perú o Chile, sí hacen tránsito por Colombia.

Para este comunicador, lo que dicen las encuestas es que la corrupción, el mal gobierno, las malas prácticas y la falta de un liderazgo confiable están ocasionando que los colombianos ya no crean en el sistema tradicional, en los gobiernos o en los líderes políticos.

En su opinión, además, las elecciones que se avecinan van a estar marcadas más que por lo rural, por lo urbano, pues “Colombia es un país de ciudades”. Sin embargo, aseguró que la verdadera encuesta para las presidenciales, será el 11 de marzo, día en que se elige el nuevo Congreso de Colombia, y se medirá el poder político específico de los distintos aspirantes a la presidencia.

Arizmendi considera que la presidencia colombiana se definirá entre los candidatos, Gustavo Petro, Sergio Fajardo, Germán Vargas Lleras y el aspirante que salga elegido entre de la coalición entre el Uribismo y el Pastranismo (Martha Lucía Ramírez o Iván Duque), pero cree que, aunque en la primera vuelta presidencial pudiese haber un voto finish, en caso de pasar Petro a la segunda vuelta, el resto de aspirantes se unirán en favor del candidato oponente.

“Lo que dicen las encuestas es que la corrupción, el mal gobierno, las malas prácticas y la falta de un liderazgo confiable están ocasionando que los colombianos ya no crean en el sistema tradicional, en los gobiernos o en los líderes políticos”

María Jimena Duzán, por su parte, afirmó que, aunque las encuestas no siempre dicen la verdad, son una foto de un momento específico. En su opinión es destacable que, aunque se suponía que estas elecciones iban a ser una reedición del plebiscito, “la pelea entre el Sí y el No, es decir, entre los Uribistas y Humberto de la Calle, como defensor del proceso de Paz, ninguna de estas dos opciones destaca especialmente en las encuestas.

Para Duzán en Colombia hay nuevos ciudadanos y nuevos poderes y, en su opinión, el cambio se expresa en que la mayoría de la gente se ha cansado de la dicotomía entre Sí y el No, y “el acuerdo de Paz, pese a todos sus problemas, ha producido una nueva agenda que plantea reformas que tienen que ver con el agro, con lo pensional, con muchos temas que se han quedado atrasados, (…) por eso están funcionando Gustavo Petro y Sergio Fajardo”.

La analista política considera que el éxito del discurso de Petro obedece a que el candidato de Colombia Humana ha hecho propio el tema de las reformas que el gobierno de Juan Manuel Santos no pudo hacer, dada la poca maniobrabilidad que tenía en el Congreso, y que quedarán en manos del gobierno siguiente.

Santos deja un 20% del acuerdo (de Paz) hecho y el otro 80%, que son las reformas del Estado que desde hace 80 años estamos intentando hacer, las deja al próximo presidente (…) parece así que el tema de debate es quién quiere reformas y quién no”, agregó.

Al ser preguntada sobre el papel que el “castrochavismo” (término acuñado por sectores de la derecha colombiana para atacar a los rivales políticos) pudiese jugar en Colombia, la columnista de la Revista Semana, señaló que esa fue una fake news, que funcionó para el plebiscito, pero destacó que “el voto religioso, el voto cristiano fue el que le dio el triunfo a la opción del No, porque fueron votos de opinión y sin la participación de la iglesia católica y las iglesias evangélicas no hubiese ganado el No”.

Sin embargo, Duzán considera que, al elector colombiano del común, no le importa, no le toca el castrochavismo, sino los problemas que tiene a diario. Por eso, desde su perspectiva, lo realmente importante es la capacidad del gobierno y del Estado colombiano para acometer las reformas sociales necesarias para el país.

“Desde la órbita Uribista estas son reformas “castrochavistas” y desde la órbita de Fajardo y Petro son reformas que necesita el Estado, son reformas modernas, que van a sacar al país del siglo XIX al siglo XX y para así poder llegar al siglo XXI en términos de desarrollo sobre todo rural. Pero si el próximo gobierno, el que sea, no acomete esas reformas necesarias, yo sí creo que la posibilidad de que una persona como Petro llegue al poder es muy alta en un futuro”.

Por su parte, Martha Ortiz, directora del periódico El Colombiano, afirmó que a nivel global la política cambió, pero que lamentablemente, muchos políticos no se han dado cuenta de eso. “En el caso de Colombia que es un país de un tamaño considerable, el Estado ha estado ausente en muchas partes del territorio y eso ha traído una cantidad de conflictos en le país, una cantidad de realidades y una deuda estructural que nos ha traído hasta acá”.

Ortiz considera que Colombia está mejor que hace diez años, pero sigue teniendo importantes deudas, pues la clase política ha hecho muchas promesas que no se ha cumplido y por eso, en la zona rural, a la gente no le importa mucho quien gane las elecciones.

La periodista aseguró además que “Humberto de la Calle, que parecía un candidato fuerte nunca despegó, Rodrigo Londoño (Timochenko), el candidato de las Farc, nunca despegó, pues la gente no considera que tenga los valores éticos y el conocimiento económico y político que el país necesita, además de eso en las encuestas aparece con un positivo muy bajo y un negativo muy fuerte”.

Ortiz también señaló que, en su opinión, la presidencia se dirimirá entre Fajardo, el candidato que salga de la coalición de Uribe-Pastrana, Petro y Vargas Lleras, aclarando que; en las encuestas, estos dos últimos tienen un positivo muy alto y un negativo muy alto, lo que en una posible segunda vuelta se traduciría en que “Petro uniría a toda la oposición”.

La periodista considera que en Colombia el descrédito de la clase política tiene a la gente protestando y cree que la política debería profesionalizarse. Pero también señaló que el país siempre le sorprende a la hora de votar porque “las maquinarias políticas existen, especialmente en las zonas rurales”.

Claudia Gurisatti, directora del Sistema Informativo RCN, expresó que el ciudadano colombiano está muy preocupado por temas de su vida cotidiana y por la corrupción, pues los escándalos recientes generan mucha indignación. Indicó que otro aspecto que preocupa a los colombianos es el tema de la salud, porque, aunque el Estado ha logrado ampliar la cobertura, “siendo Colombia hoy uno de los países con mejores niveles de cobertura en América Latina, esa cobertura no se corresponde con los índices de la calidad en la atención y hay muchas demoras para acceder a especialistas, a cirugías, etc.”

Gurisatti aseguró también que otro factor que preocupa a los colombianos es la inseguridad ciudadana, que ha crecido en los últimos meses y, aunque los homicidios han disminuido, “este problema es real” y no percepción como argumentan algunas veces las autoridades.

Para la directora de Informativos RCN, sí hay un efecto aglutinador de los candidatos y de sus posibles alianzas alrededor del tema del Plebiscito pasado, “porque ese es un tema que los colombianos tenemos metido en el alma, aún es muy reciente y porque durante los diálogos del proceso de paz, se generó una división, una polarización muy contundente, unas agresiones mutuas en lo verbal y estigmatizaciones muy profundas, y eso la gente sí lo vive, lo siente, eso existe y el debate está en la calle.(…) Además, el tema de la impunidad hasta ahora es una realidad y genera mucha indignación entre el colombiano del común, esperemos que la Justicia Especial para la Paz comience a funcionar con fuerza y el tema de la impunidad sea superado”, agregó.

Gurisatti también coincidió en que, ante las encuestas, mucha gente no dice lo que verdaderamente está pensando y cree que sigue ganando el voto en blanco porque hay mucha oferta de candidatos y la gente aún no lo tiene claro.

¿Castrochavismo, populismo o izquierda auténtica?

Para María Jimena Duzán uno de los problemas de la polarización es que todos los argumentos se vuelven insensatos. “Decir que el presidente Juan Manuel Santos es castrochavista es el chiste más grande que hay y una franja del Uribismo lo afirma (…), pero precisamente esos son los debates que la gente ya no quiere en Colombia”.

La politóloga afirmó que para explicar el fenómeno del auge de Petro hay que tener en cuenta que Colombia no está acostumbrada a tener candidatos de izquierda, lo que, en su opinión, era “una anomalía”.

“Nosotros hemos vivido 50 años de una guerra en la que izquierdista era casi peor que ser castrochavista, era una cosa impensable (…) Entonces, es un síntoma positivo, de que el país está cambiando, de que no nos estamos matando por ser de un color o de otro. Es un síntoma de que algo de ese acuerdo (de Paz), que tanto nos ha costado, se ha ido decantando en la parte de quitarle un arma a esta sociedad tan polarizada…Sin embargo los medios seguimos en la polarización, aunque la gente no la quiere más”.

Duzán considera que, para la democracia colombiana, es positivo que un candidato de izquierda esté destacando en las encuestas. “Es un símbolo de madurez política del país, significa que hemos ido madurando en las instituciones”, pero también afirmó que ve un problema en el hecho de que los partidos políticos tradicionales estén desapareciendo, mientras que los nuevos aún se están creando.

La politóloga desestimó además los señalamientos a Gustavo Petro como “castrochavista”, pues en su opinión, es el primer candidato de izquierda fuerte, en los últimos 30 años y además eso coincide con el Acuerdo de Paz.

Al ser preguntada sobre si el “castrochavismo” podría llegar a Colombia, Duzán se refirió a una conversación sostenida con el general Jorge Enrique Mora, quien estuvo en la mesa de negociaciones del Acuerdo de Paz con las Farc, en La Habana, y que, en su concepto, refleja el temor que tienen muchas de las élites colombianas. “El general Mora me dijo ‘no tengo duda de que este proceso de Paz va a funcionar, pero el temor que tengo es que de aquí a diez años nos toque a nosotros, al Ejército Colombiano, defender un sistema corrupto, con unos partidos corruptos y ver como la izquierda se une y llega al poder, no con Timochenko, pero probablemente con una persona como Petro’.  Esa es una lectura que creo que es correcta y estoy de acuerdo con ella”, aseguró.

Por eso, en su opinión, lo preocupante es que los grandes partidos políticos no tengan un discurso reformista, porque el país durante 50 o 60 años no ha hecho las reformas que se deberían hacer, y hay una parte del acuerdo que no tiene nada que ver con las Farc, que sí está calando en la sociedad y eso se ve en las encuestas.

Darío Arizmendi, por su parte, aseguró que no quiere para Colombia un modelo de izquierda similar a la venezolana y afirmó que toma partido comprometido y abiertamente en ese sentido. En su opinión, la sociedad colombiana ha progresado, como lo expresan los índices de desarrollo económico y social, la pobreza extrema se ha reducido de manera notable, el país está cambiando con la infraestructura de vías de cuarta generación, ha mejorado el nivel de educación y la cobertura en salud alcanza al 98% de la población, así la calidad sea cuestionable.

“Con 50 millones de habitantes, que no es despreciable como mercado, con una clase media creciente, con un 68% de la población que tiene menos de 25 años y tiene avidez, ganas de progresar, talento, entonces tengo la sensación de que estamos partiendo de una Colombia distinta (…) No es la Colombia antigua, empobrecida, con una clase dominante, (es un país con) una empresa privada que se respeta, una seguridad jurídica y unas reglas de juego”, dijo.

En opinión de Arizmendi Colombia está en mora de hacer una reforma pensional, una tributaria menos gravosa para la inversión nacional y extranjera, pues cuatro reformas tributarias como las hechas en la actual administración, “no las aguanta nadie”. “Pero tengo la sensación de que estamos en una Colombia mejor, muy distinta, lo que se está haciendo en materia de pequeñas y medianas empresas es positivo. Yo soy un optimista irremediable y estoy seguro de que ni Petro ni ninguna persona de extrema izquierda llegará al poder en Colombia y Dios quiera que no esté equivocado”, aseguró.

“Si los políticos tradicionales no hacen lo que tienen que hacer, en términos de reformas estructurales, si no desarrollan el campo, la salud, todos los temas que conectan la Colombia rural y urbana, las posibilidades de que el populismo suba al poder en Colombia son muchas”

Para Martha Ortiz, Directora de El Colombiano, en el país se está imponiendo una tendencia que privilegia los estereotipos y estigmas a la hora de hacer política. En su opinión, además, tanto el presidente Santos como el expresidente Uribe fueron responsables de la forma como se manejó todo lo referente al plebiscito, “porque nosotros no estábamos firmando un Acuerdo de Paz, sino un acuerdo con las Farc, hay otra serie de situaciones en Colombia por las cuales los acuerdos están aún pendientes, pero en este caso todo se volvió una estrategia (en uno u otro lado) que contribuyó a estigmatizar a todo el mundo”

Para Ortiz el aspirante a la presidencia Gustavo Petro “empieza a polarizar, pero la estigmatización está a ambos lados”. En su opinión, el país está mejor y es importante la diversidad, “pero no me parece sensato que un candidato esté proponiendo una lucha de clases”.

Claudia Gurisatti a su vez, advirtió que, en su opinión, cualquier país es susceptible de caer en el populismo de derecha o izquierda, y que Colombia no es la excepción. Esta comunicadora también considera que la crisis que vive Venezuela jugará un papel importante en las elecciones colombianas, pues es una situación que los colombianos perciben cada día, especialmente quienes viven en la frontera, con cientos de venezolanos durmiendo en espacios públicos y las autoridades del país pidiendo asesoría para manejar la gestión humanitaria.

“El 80% de los colombianos quieren ayudar a los venezolanos “temporalmente”, pero sin darles un estatus (de residencia) permanente porque eso asusta mucho, porque las condiciones nuestras son bastante ajustadas como para ver que hay (recursos) para todo el mundo. Al tener tan de cerca esta situación creo que sí hay un temor o prevención”, agregó.

La directora de información de RCN desestimó el uso del término “castrochavismo” y manifestó que no está de acuerdo en que se utilice para estigmatizar a quien piensa direferente, pero sí se refirió al populismo como una amenaza en cualquier latitud. “¿Si llegó a Estados Unidos por qué no nos puede pasar a nosotros? (…) Lo peor que puede hacer una sociedad es pensar que el populismo no le va a llegar nunca, y si no nos organizamos como tejido social, no estaremos preparados para hacer que el populismo no llegue …más cuando hay una clase política tan deteriorada, tan cuestionada”.

Finalmente, Duzán insistió en que, “si los políticos tradicionales no hacen lo que tienen que hacer, en términos de reformas estructurales, si no desarrollan el campo, la salud, todos los temas que conectan la Colombia rural y urbana, las posibilidades de que el populismo suba al poder en un futuro en Colombia son muchas y creo que ese es el gran desafío y en eso sí debemos de estar muy atentos”.

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¿Colombia, víctima de su éxito?

Colombia por fin emprende su difícil transición hacia la normalidad. El viejo país cerrado, aislado y huraño intenta dar paso a uno nuevo: abierto, pacífico y seguro. Esta antigua casa en llamas, que desterró, según el Ministerio de Relaciones Exteriores, al diez por ciento de su población, ahora quiere volver a ser un hogar. La oportunidad palpita en el Acuerdo de Paz recién firmado entre el gobierno y las Farc. Pero este proceso encierra también un inmenso desafío. Si el país consolida la justicia y la convivencia tan anheladas, es probable que esos millones de emigrados, ausentes durante décadas, súbitamente inunden su lugar de origen. Seguir leyendo

Desafíos y retos del Proceso de Paz en Colombia

Alberto Furmanski, Embajador de Colombia en España; Humberto de la Calle, , Jefe del equipo negociador del gobierno de Colombia en el Proceso de Paz con las Farc y María Margarita Salas Mejía, Cónsul de Colombia.

Por: Soraya Carvajal B.

“El Proceso de Paz es una enorme oportunidad para Colombia, pero se necesitará una década o más para consolidación del mismo, no perdamos esta oportunidad”. En una charla realizada en la sede de la Secretaría General para Iberoamérica, en Madrid, Humberto de la Calle Lombana, Jefe del equipo negociador del gobierno de Colombia en el Proceso de Paz con las Farc, hizo un completo análisis sobre los desafíos y retos que implica la implementación del Acuerdo de Paz firmado el pasado 24 de noviembre y que puso fin a un conflicto armado interno de 52 años.

En el evento, De la Calle reivindicó la inclusión de la perspectiva de género en los acuerdos de paz, algo inédito hasta ahora a nivel mundial, con el propósito de reconocer y atender a las mujeres colombianas que como esposas, madres e hijas han sufrido la mayor victimización en los largos años de confrontación.

“Las consecuencias del conflicto sobre las mujeres han sido extraordinariamente duras y aún hoy están soportando una situación más gravosa que el resto de nuestros conciudadanos, por eso, con la asesoría de mujeres de ambas delegaciones y con presencia internacional reescribimos el texto acordado en términos de atender esa situación específica por razón de género. El resultado es una priorización de las mujeres en la aplicación de determinados programas, que se desprenden de lo acordado en La Habana, atendiendo a esa situación calamitosa”. De la Calle señaló además que desde el gobierno se tiene la certeza de que el papel que jugará la mujer colombiana será decisivo para la reconciliación de toda la población.

El delegado recordó también que durante la campaña para el plebiscito del pasado 2 de octubre donde la opción del No resultó vencedora por escaso margen, los detractores de los acuerdos de Paz “atribuyeron de manera nociva y dañina” un significado erróneo al enfoque de género llegando a afirmar que atentaba contra la familia, “cuando lo que se busca es entender un proceso de victimización tan grave como el vivido por la mujer colombiana e implementar fórmulas que atiendan de manera prioritaria una situación tan desventajosa”.

Justicia transicional y CPI

De la Calle sostuvo que el reto de diseñar la justicia transicional pasaba por aplicar la justicia, salvando al mismo tiempo la paz, garantizando verdad, justicia y garantía de no repetición a las víctimas y que no siguiera la violencia ni la violación de los derechos humanos en medio de un conflicto que, a lo largo de cinco décadas, dejó aproximadamente 8 millones de víctimas y 220 mil personas muertas.

Ante el cuestionamiento de si la Corte Penal Internacional-CPI podría intervenir en medio del Proceso de Paz colombiano, De la Calle enfatizó que “La Corte Penal Internacional es un mecanismo subsidiario, que sólo entra a operar cuando en un país falla la justicia nacional y creemos que esto no va a ocurrir en Colombia porque la solución que le dimos al tema de la justicia en el Acuerdo de La Habana cumple los requisitos y exigencias del Estatuto de Roma porque la amnistía no es para todos los delitos, los delitos nucleares más graves serán sometidos a una justicia que actúa a través de investigación y sentencias. La justicia transicional se mueve a través de juicios donde se juzga la responsabilidad de cada quien”.

Frente a las dudas y señalamientos de una posible impunidad por parte de la justicia transicional, el delegado del gobierno colombiano afirmó que el Estatuto de Roma (ratificado por Colombia en 2002) “no exige en ninguna parte cárcel ordinaria, lo que dice es que no puede haber amnistías incondicionales y por eso tanto las Farc como el gobierno acogimos este diseño y también señala que las sanciones deben mirar y satisfacer el interés de las víctimas, que creemos que lo cumple la arquitectura que se diseñó en La Habana, por eso tenemos la confianza de que no va a ser necesaria la intervención de la CPI”.

De la Calle señaló que hay un listado de delitos que tienen que ser juzgados y que por responsables se entiende a todos aquellos que actuaron como victimarios, es decir, tanto integrantes de las Farc, como agentes del Estado y terceros no combatientes que hayan delinquido y tengan responsabilidad penal.

“Esta es una jurisdicción para todos los responsables, lo cual incluye también a agentes del Estado que desviaron el cumplimiento de sus funciones. Nosotros no aceptamos que hubiese una unión sistemática entre el Estado, los militares y los paramilitares, pero sí aceptamos que algunos militares, manzanas podridas, se fueron por el camino de la violación de la Ley y por tanto tienen que responder (…) Lo mejor para que no se tenga que llegar a la CPI es que la solución de justicia interna sea buena, solvente, que tenga solidez, por lo tanto, no puede haber impunidad para militares que cometieron los delitos más graves, pero la solución para estos militares es equivalente a la solución para las Farc y nos parece que eso garantiza que la intervención de la CPI no sea necesaria”.

“Hay mucho temor, mucho miedo en Colombia después de 50 años de violencia y el miedo es utilizado”

El papel del sector privado

Para el Jefe del equipo negociador del gobierno colombiano la clave para el desarrollo del país pasa por la libertad de empresa y lo que él denomina un “capitalismo consciente”, en el que los empresarios entiendan y asuman su responsabilidad social. “Nosotros no podemos seguir en un país tan inequitativo porque se nos desbarata la estantería”. Por eso, en La Habana realizaron diversos encuentros entre miembros de la guerrilla y empresarios interesados en apoyar el proceso de reincorporación de los insurgentes.

“Veo una enorme proliferación de iniciativas privadas para la búsqueda de proyectos productivos de reincorporación para la guerrilla, hay muchas ONGs que están trabajando en ese terreno y creo que ahora el gobierno tendrá que buscar un componente de mayor articulación para que las iniciativas no se pisen entre sí y que todos hagamos lo mismo. Es verdad que hay empresarios que se niegan a participar y tienen derecho a hacerlo, hay rechazo, pero la idea de abrirle espacio a la reconciliación ha venido evolucionando en términos favorables”.

El representante colombiano manifestó también que las asociaciones público-privadas (APP) que han sido ideadas especialmente para el sector de la infraestructura, podrían brindar un importante servicio en la reincorporación de la guerrilla y que, en ese sentido, la Agencia Colombiana para la Reintegración ya cuenta con experiencias exitosas. Además, expresó que en este aspecto también jugarán un papel decisivo los planes de desarrollo con enfoque territorial y las mismas Farc, que planean crear una cooperativa que se llamaría Ecomún donde canalizarán parte de la reincorporación de la guerrilla, “sobre la base de la libertad de cada quien” y desarrollarían procesos productivos.

Pero antes que lo económico, De La Calle considera que lo primero es la recuperación sicológica de los insurgentes, pues son personas que nacen a la vida civil con mucho temor. Así mismo, es necesario el descubrimiento de las habilidades y entrenamiento para el trabajo. “En las reuniones con el director del SENA los guerrilleros rasos han expresado es que quieren ser panaderos, cocineros, mecánicos, etc., cosas muy genuinas y esta institución va a emprender el despliegue en materia de formación (…) Creo que hay mucho por hacer en esta dirección, en combinación también con la cooperación internacional, aunque es un asunto paradójico, los colombianos internamente estamos en una polarización y la comunidad internacional unánimemente apoya el proceso”.

Pero además del aspecto productivo, para De la Calle es claro que abordar la reconciliación implica un componente espiritual y por eso asegura que “los colombianos tenemos que empezar a abrir la mente y empezar a doblar la página de la violencia”.

Zonas que dejan las Farc

 De la Calle aseguró que el Ministerio de Defensa colombiano está desarrollando el Plan Victoria con el propósito de copar las zonas que dejan las Farc y evitar la presencia de bandas criminales en ellas. “Pero no basta ejército y policía, se requiere la presencia integral del Estado. En el país hay zonas dejadas de la mano de Dios donde no hay ninguna presencia estatal”.

Así mismo, el funcionario aseveró que intentando prevenir experiencias de otros países donde los desmovilizados se dedicaron a delinquir, se están centrando esfuerzos en la recuperación y reinserción de la guerrilla, a fin de que encuentren oportunidades.

Para el representante colombiano, el conflicto con las Farc terminó y hoy las víctimas de las Farc son iguales a cero, pero también es verdad que en el país hay otras formas y distintos eslabones en la violencia y que el problema de la inseguridad urbana también está ligado a lo que pasa en el campo. “Superado el conflicto con las Farc y eventualmente ojalá con el ELN me parece que el Estado colombiano estará en mejor posición tanto presupuestal, como en materia de recursos humanos, para robustecer la presencia en las ciudades e impedir esas situaciones de delitos urbanos que generan gran preocupación”, dijo.

Sin embargo, el funcionario reivindica que actualmente la situación de orden público es sustancialmente mejor. “No olvidemos las cifras, hace 15 años ocurrían 90 homicidios por cada 100 mil habitantes en Colombia, lo cual era aterrador, ahora estamos en 24 por cada 100 mil habitantes y aunque sigue siendo una cifra muy alta y no es para cantar victoria, el cambio ha sido muy importante (…) En efecto a mí me parece que suprimir la confrontación con las Farc debe redundar en seguridad ciudadana”.

Hace 15 años ocurrían 90 homicidios por cada 100 mil habitantes en Colombia, ahora estamos en 24 por cada 100 mil habitantes, siendo una cifra muy alta, pero el cambio ha sido muy importante

Lo que sigue

Aunque buena parte de los ingresos de Colombia provienen de las exportaciones de petróleo y de la minería y la caída de los precios internacionales ha tenido un impacto fiscal muy grande en los presupuestos del país, De la Calle aseguró que las previsiones de Planeación Nacional muestran que el país podrá asumir los costes y los retos del posconflicto.

Respecto al nuevo gobierno de Estados Unidos y el acuerdo de Paz en Colombia, el representante puntualizó que no hay una posición definida sobre lo que pasa en Colombia; pero ante el aumento del área cultivada de coca en el país, que hoy alcanzan las 150 mil hectáreas, el gobierno colombiano espera erradicar 100 mil en este año. “Este es un reto ambicioso, pero es posible porque las Farc firmaron que rompían todo vínculo con el narcotráfico y que iban a cooperar con el Estado, por eso regresan los programas de sustitución de cultivos que (esta vez) se podrán desarrollar en paz y ya hay pactos firmados entre comunidades, Farc y Estado para sustituir 38 mil hectáreas plantadas con coca en Putumayo, Nariño y otras zonas, y otras 50 mil serán por erradicación forzosa utilizando fuerzas de policía y civiles contratados, con destino a la sustitución de cultivos. Me parece que si logramos demostrar que eso es viable yo pensaría que la administración de los Estados Unidos no tendría interés en entorpecer el proceso de Paz en Colombia”.

De la Calle reconoce las dificultades que se han presentado especialmente en temas logísticos en los campamentos ubicados en las zonas temporales de normalización. “Ha habido algunas discusiones con las Farc, quejas públicas de ellos y eso lo entendemos, pero si se mira el cumplimiento del cese al fuego, dicho por el mecanismo tripartito de Naciones Unidas y otras organizaciones, el cese al fuego se ha cumplido, los incidentes han sido mínimos, así que los acuerdos son un capital enorme que tenemos que preservar”.

Y es que, aunque en lo jurídico los acuerdos estén garantizados, De la Calle admite que “hay fuerzas políticas que piensan que hay que dar marcha atrás a los acuerdos y yo creo que eso sería una catástrofe”. Por eso, aceptando que en el fondo todo esto obedece a un asunto político, el Jefe del equipo negociador del gobierno colombiano hizo un llamado de atención acerca de los posibles riesgos y la necesidad de mantener una movilización vigilante respecto a un proceso que está en fase de consolidación, “una fase muy delicada, pues las estadísticas muestran que los primeros meses son extraordinariamente críticos y por eso no podemos generar riesgos de que esto se caiga y que perdamos esta oportunidad”.

Finalmente, De la Calle concluyó que en este momento el país necesita “comprensión, serenidad, bajar los ánimos, insisto en que hay mucha agresividad en Colombia, demasiado odio (…) una cosa es tener ideas distintas y otra insultarse todos los días líderes políticos en la radio, realmente son unas discusiones que no corresponden a un ejercicio democrático…es necesario tener sensatez y sentido común”.