Similitudes y diferencias de la Navidad en España y Colombia

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España

La Navidad en España comparte tradiciones con el resto de los países donde se practica la religión católica, de manera que las familias se reúnen para compartir y disfrutar la alegría de esta celebración.

Un símbolo importante de la Navidad en España es el Belén (pesebre), que se puede ver en hogares, iglesias, edificios públicos y comercios de pueblos y grandes ciudades. En algunos lugares también se realizan belenes en “vivo”.

Las grandes y pequeñas ciudades al igual que los pueblos visten sus calles y plazas con la tradicional iluminación propia de estas fechas, donde diferentes ornamentos, adornos y árboles navideños contribuyen a crear una atmósfera especial y a incentivar el comercio y consumo.

Sorteo de la Lotería de Navidad

Las fiestas comienzan en firme en España el 22 de diciembre, día en que se celebra el Sorteo de la Lotería de Navidad, el sorteo de lotería más grande del país y una verdadera tradición practicada por propios y extraños desde 1812, cuando tuvo lugar en Cádiz.

La lotería, que da el pistoletazo de salida a las celebraciones de Navidad, es la excusa perfecta para que mucha gente con la ilusión de ganarse el “gordo de Navidad”, comparta los décimos de lotería con familiares, amigos, vecinos, compañeros de trabajo, etc. Y así, en la mañana del 22 de diciembre la mayoría de españoles están atentos a la televisión y distintos medios de comunicación, deseando estar entre los “agraciados”.

Nochebuena

En la noche del 24 de diciembre las familias se reúnen para cenar en casa de alguno de los familiares para cenar y cantar villancicos y canciones navideñas al ritmo de panderetas, zambombas u otros instrumentos.

La abundante cena especial que cuenta con entrantes y diferentes platos entre los que están el marisco, cordero lechal, pularda, pavo, jamón ibérico, o pescados como besugo, lubina o merluza, entre otros, también suele ir acompañada de vinos, champán o cava, turrón o chocolate, polvorones, frutos secos y otros dulces típicos.

A las 12 de la noche, en las iglesias, se celebra la “Misa del gallo”, a la que suelen asistir las personas más religiosas, para celebrar el nacimiento de Jesús.

Y en regiones como Cataluña, durante esta noche se organiza el Caga Tió o Tió de Nadal, consistente en un pequeño tronco de madera que aparece semanas antes de Navidad y al que los niños y niñas deben alimentar para que la noche del 24, al golpearlo con un bastón mientras se canta la canción del Tió, les “cague” regalos y dulces.

Navidad

El día 25 de diciembre también es un día especial que se celebra junto a la familia con mucha comida, pues para los españoles la gastronomía y “comer bien” es fundamental, al igual que con canciones y alegría.

En los últimos años algunas familias españolas están empezando a celebrar la llegada de Papá Noel o Santa Claus, de manera que al despertar el 25 de diciembre todos los miembros encuentran un obsequio junto al árbol de Navidad, aunque esta costumbre aún no está generalizada.

Fin de Año

Los españoles celebran la última noche del año, con alegría y mucha fiesta. Suele ser un día más abierto en el que las reuniones son con familiares y/o amigos. Se cena en casa o en un restaurante, se esperan las campanadas de año nuevo y al finalizar todos brindan, se felicita el año nuevo a los seres queridos y muchos salen a bailar en las fiestas y cotillones.

El día 1 de enero, fiesta nacional, se celebran conciertos de año nuevo en diferentes localidades y muchas familias vuelven a reunirse para comer juntos y celebrar el primer día del año.

Los reyes magos

La tarde del 5 de enero, en la mayoría de pueblos y ciudades del país se celebra la cabalgata de los Reyes Magos que llenan las calles de alegría y caramelos, y donde los niños pueden saludar a sus majestades.

La noche del 5 de enero es muy especial para los más pequeño, pues esa noche los Reyes Magos visitan todos los hogares tras haber recibido la carta que niños y niñas les han enviado pidiéndoles regalos y asegurando que se han portado bien.

Al despertarse el 6 de enero las familias españolas encuentran los regalos que les han dejado Melchor, Gaspar, y Baltasar. La tradición indica que los niños que se hayan portado bien encontrarán los regalos deseados y aquellos que hayan fallado encontrarán carbón. Es típico de ese día comer el roscón de reyes, que entre su masa dulce contiene sorpresas: A quién le toque la figura será coronado como el Rey o Reina de la casa, mientras que la persona que encuentre el haba deberá pagar el roscón.

Ritos y tradiciones

 El 31 de diciembre, a las 12 de la noche, los españoles están atentos a la televisión para ver las campanadas desde la Puerta del Sol, una ceremonia que marca el comienzo del año, en la que siguiendo una pauta especial se comerán las 12 uvas blancas (verdes), siendo vital no equivocarse con los cuartos y comer las uvas al ritmo indicado, sin atragantarse, para tener buena suerte en el año nuevo.

Las creencias también indican que esa noche hay que estrenar ropa interior de color rojo para atraer la suerte. Mientras que introducir un anillo de oro en una copa de champán, cava o sidra, ayudará para tener un año próspero y de mucha suerte.

Colombia

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Las fiestas navideñas en Colombia son una mezcla de alegría, unión familiar, tradiciones, religión y mucha fiesta. Entre los principales hitos están:

Velitas y alumbrados

En Colombia las fiestas navideñas comienzan el 7 de diciembre, con la Noche de las Velitas, víspera del día de la Inmaculada Concepción, en la que las familias se reúnen frente a sus hogares, para encender velas y faroles en las aceras y calles , para “alumbrar el camino de la virgen” y que ésta bendiga sus hogares.

Esta celebración, común entre la mayoría de colombianos, deja hermosas y coloridas estampas en las calles de todo el país, donde merece un apartado especial Quimbaya, municipio del Quindío, que año a año destaca por la originalidad de sus alumbrados.

De la misma manera, el 7 de diciembre se encienden las luces de navidad (los alumbrados) en las principales ciudades del país, que con un desborde de imaginación,  originales diseños y millones de bombillas alegran la Navidad de los colombianos y se vuelven un atractivo turístico para propios y visitantes.

La Novena de aguinaldos

La Novena de Aguinaldos es una tradición de fuerte arraigo en Colombia, que se remonta al siglo XIX. Durante nueve noches las familias y amigos se congregan ante el pesebre (belén) para rezar, cantar villancicos, compartir el mensaje del nacimiento del “Niño Dios” y expresar fe, cariño, esperanza y buenos deseos.

La Novena es también un encuentro gastronómico, pues esta celebración, que usualmente se va rotando entre los distintos hogares de familiares y/o amigos (y que también suele rezarse en diferentes oficinas e instituciones), es el espacio donde se comparten distintas preparaciones culinarias y postres.

Comida

Aunque en las últimas décadas el pavo asado se ha ido extendiendo en las celebraciones navideñas colombianas, en las cenas de Nochebuena y Año Nuevo siguen primando los platos típicos regionales como los tamales, pernil de cerdo, lechona, hayacas, muchacho relleno (rollo de carne), ajiaco, cocidos, sancocho de pescado, pasteles de arroz e incluso la gamitana rellena (una variedad de pescado), entre otros.

Así mismo, la natilla, los buñuelos (salados o remojados en almíbar, dependiendo de la región), el masato de maíz, la chicha de maíz, las hojaldras/hojuelas, el “desamargado” (dulce de nochebuena) y el manjar blanco, siguen siendo platos imprescindibles en las fechas navideñas.

Los regalos

Tradicionalmente en Colombia los regalos los ha traído el “Niño Dios”, es decir Jesús, pero la influencia norteamericana ha ido ganando enteros y actualmente Papá Noel también tiene mucho protagonismo en las celebraciones de fin de año.

En Colombia los regalos se entregan en la noche del 24 de diciembre y en la mañana del 25 los niños hacen gala de los mismos ante familiares y amigos. A diferencia de otros países, en Colombia los reyes magos tienen solamente un papel testimonial y, más allá de destacar su papel durante la celebración de la Novena de Aguinaldos, no se les da mayor relevancia.

Agüeros

Los colombianos siempre esperan que el año nuevo sea mejor que el que termina y para llamar a la suerte, el amor, la felicidad, los viajes o el dinero recurren a todo tipo de rituales, que se realizan especialmente el 31 de diciembre.

Entre los más comunes están: comer 12 uvas y pedir un deseo con cada una de ellas; tomar champán (algunas personas depositan previamente algún anillo o complemento de oro dentro de la copa y otros prefieren bañarse con ella); comer lentejas, como símbolo de abundancia y prosperidad; vestir ropa interior amarilla; dar la vuelta a la manzana en la que viven llevando una maleta por la calle, para tener viajes; hacer un sahumerio con diferentes plantas, a lo largo y ancho de sus hogares, etc…

Finalmente hay que destacar que toda celebración navideña colombiana está marcada por la música y baile, mucho baile (uno de los principales medios de socialización en el país), de manera que la salsa, vallenato, cumbia, merengue, reguetón, entre otros ritmos acompañan las celebraciones navideñas en el país.

¿Conoces alguna otra tradición relevante en estos países? ¿Cuáles destacarías en otros países?

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Cómo Colombia, una día consumida por la violencia, se convirtió en su próximo destino

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Getty. Más que ninguna otra ciudad de Colombia, Medellín ha experimentado una notable transformación en los últimos 30 años.

Artículo tomado de Condé Nast Traveler, versión original en inglés. Traducción: Esconexion

Por: Sebastian Modak

Luego de un histórico acuerdo de paz, Colombia ahora trabaja para deshacerse de una reputación reforzada por décadas de prensa negativa.

En 2008, la junta de turismo de Colombia lanzó una serie de comerciales promocionando las maravillas naturales y culturales del país. En ellos, los visitantes y lugareños, con acentos específicos de las regiones de todo el país, hablan con entusiasmo acerca de la hospitalidad y el clima, a medida que se desarrolla un montaje de océanos, selvas y centros urbanos bulliciosos. Cada uno de los comerciales cierra con un hombre que dice con una sonrisa, “El riesgo es que te quieras quedar “.

En ese momento, en los últimos momentos de un conflicto civil que se remonta a por lo menos 50 años atrás, el juego de Colombia sobre el riesgo -esta autoconciencia- era quizás necesario. Muchos extranjeros desconfiaban entonces del país como destino turístico, y las imágenes de ciudadanos sonrientes, improvisadas fiestas de salsa en la calle y playas prístinas estaban en desacuerdo con los campos de coca y las bolsas de cadáveres que se mostraban en las noticias nocturnas.

Creciendo en el comienzo de los años 90, le diría a la gente de mi herencia colombiana, sólo para recibir una referencia guiñada a la cocaína como respuesta, sin importar dónde estuviera en el mundo -Indonesia, Botswana, India, Estados Unidos. Debido a la forma en que Colombia y el narcotráfico fueron de la mano en la pantalla grande, era una broma supuestamente divertida – de hecho, todavía es una asociación perpetuada hoy en día (ver: Narcos de Netflix). Sin embargo, es una broma a la que mis familiares y yo -que, en gran parte, abandonamos el país en los años setenta y ochenta debido a la violencia política y relacionada con las drogas- no encontramos nada gracioso.

Al crecer, mis abuelos hablaron de Medellín, su ciudad natal, con el tono sepia de algo perdido hace mucho tiempo. Durante la mayor parte de mi infancia, sólo visité esporádicamente, constantemente consciente de que había partes fuera de los límites, incluso para nosotros, debido a la violencia impredecible pero generalizada que consumía regiones enteras. No estoy solo: cada colombiano que he conocido, ya sea en el país o en el extranjero, sin importar el trasfondo político y socio-económico, está unido por haber experimentado la violencia en alguna forma. Necesito dos manos para contar el número de mis familiares que han sido secuestrados o directamente afectados por el conflicto en Colombia.

A partir de la década de 1960, una red letal de guerrillas marxistas armadas como las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia) y el ELN (Ejército de Liberación Nacional), grupos paramilitares de derecha y cárteles de droga que rivalizaban con el gobierno en el poder y la influencia, convirtieron a Colombia en uno de los lugares más violentos del planeta. En total, se cree que la guerra -la más larga del mundo- se cobró 220.000 vidas entre 1958 y 2013, y desarraigó a unos siete millones de personas, convirtiendo a Colombia en el país con más desplazados internos del mundo. Una guerra de drogas profundamente entrelazada se desarrolló en paralelo: Medellín, hogar del cártel de Pablo Escobar, fue la más duramente golpeada. En 1991, con Escobar en el apogeo de su poder, la tasa de homicidios en Medellín alcanzó 375 asesinatos por cada 100.000 habitantes al año, es decir, cerca de tres veces la tasa de homicidios más alta de hoy en día por ciudad, encontrada en Caracas, Venezuela. (Hoy, esa cifra se sitúa en 21 homicidios por cada 100.000 personas, o aproximadamente en la de Cincinnati, Ohio.)

Durante gran parte de la historia moderna, los turistas que buscaban ver Sudamérica optaron por caminar por los Andes ecuatorianos o, incluso en un momento dado, visitar las playas de una Venezuela ahora profundamente turbulenta. Pero hoy, a pesar de los desafíos que aún persisten en cualquier sociedad postconflicto, Colombia ha cambiado dramáticamente, si bien de manera gradual, gracias a que el conflicto en curso ha sido empujado a regiones más remotas del país por las fuerzas gubernamentales y por las innovaciones en materia de seguridad e infraestructura realizadas en las ciudades de todo el país. Medellín -que una vez fue apodada la “capital mundial del asesinato” – ha coleccionado galardones que incluyen la Ciudad más innovadora del mundo y el “Silicon Valley de América del Sur”, autopistas interurbanas, otrora vacías aparte de algún convoy militar ocasional, ahora transportan a colombianos y turistas por igual al campo a fincas rurales y ranchos ganaderos que habían estado casi abandonados por décadas.

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Getty. El enfoque en la sostenibilidad y la conservación significa que el país está bien posicionado para convertirse en un centro de ecoturismo.

Con la excepción de Cartagena, que escapó en gran medida a la violencia y cuyo casco antiguo ha sido un importante atractivo turístico durante décadas, el turismo no empezó en serio hasta principios de los años 2000. Boris Seckovic, cofundador de Amakuna, una agencia de viajes boutique de Colombia, viajó por primera vez a Colombia en 2006 y, aunque se enamoró del país, también notó que faltaba infraestructura turística. En Medellín, cuando llegué por primera vez, había tres albergues “, cuenta a Traveler. Hoy en día hay más de 500. De esta manera, al igual que en otros destinos de todo el mundo, el mochilero abrió el camino al turismo. Richard McColl, un periodista colombiano que llegó al país por primera vez en 1998, está de acuerdo: “Supongo que una saturación de turismo “gentrificador” en Ecuador y Perú al mismo tiempo hizo que Colombia fuera más atractiva para los viajeros aventureros”, dice.

Seckovic dice que a medida que el país se ha vuelto más seguro en general, a medida que el conflicto civil ha ido disminuyendo en intensidad, ha podido enviar gente a lugares más allá del turismo de los Cuatro Grandes de Colombia -Cartagena, Bogotá, Medellín y el “Triángulo del Café”, donde se cultiva la mayor parte de la famosa exportación del país. En todas partes, desde la costa del Pacífico hasta el famoso río de múltiples colores del Caño Cristales, dice que sus clientes reportan que, a diferencia de algunos destinos más frecuentados, las personas que trabajan en la industria hotelera no están hastiadas por el turismo excesivo. Son extremadamente acogedores y están ansiosos por cambiar la visión [de la gente] sobre Colombia: que Colombia no es lo que se ve en las películas de Hollywood y en los medios de comunicación estadounidenses “.

El crecimiento no es exclusivo de las operaciones de Amakuna: En general, el número de visitantes a Colombia ha crecido un asombroso 250 por ciento en los últimos diez años, de un millón de visitantes en 2006 a más de 2.5 millones en 2016. En septiembre de este año, el diario colombiano La Republica informó que el número de visitantes aumentó un 20 por ciento, en comparación con el mismo período del año pasado.

También hay muchas oportunidades, especialmente en el ecoturismo. En la densa selva amazónica, una vez fuera de los límites y controlada en gran medida por las FARC, se está empezando a desarrollar alojamiento y otras infraestructuras turísticas. Y aunque el control del gobierno no significa que los viajeros tendrán inmediatamente una larga lista de lujosos alojamientos para elegir, sí significa que las prácticas que respetan el medio ambiente y los derechos de los indígenas pueden ser puestas en marcha desde el principio. Lo bueno de que Colombia no haya sido un gran destino durante los últimos 30 años es que ahora el gobierno y el mundo están mucho más conscientes en términos de turismo sostenible “, dice Seckovic. Colombia está en un buen lugar para manejar el turismo de manera responsable, en comparación con hace 30 o 40 años “.

Y Colombia tiene mucho que proteger. El país alberga 1.826 especies de aves, la mayor parte del planeta, que escaparon a la destrucción del hábitat que vino con el desarrollo en otras partes del Amazonas. Colombia también tiene 3.500 de las 25.000 especies de orquídeas que se estima que existen en el mundo. El Santuario de Fauna y Flora Malpelo, un entorno marino protegido a 310 millas de la costa del país, ofrece uno de los mejores lugares para bucear con peces grandes del mundo. Todo esto hace que Colombia esté bien posicionada para ser líder en turismo ambientalmente sostenible, y parece estar en el camino correcto: El gobierno ha duplicado con creces el área oficialmente designada como protegida, de alrededor de 50.000 millas cuadradas en 2010, a 109.000 millas cuadradas en la actualidad.

Sin embargo, a pesar de que nuevas partes del país se abren al turismo y los viajeros ecológicos se apresuran a ser los primeros en la fila, todavía queda la pregunta de cómo Colombia superará una reputación de peligro y atraerá a menos viajeros intrépidos. Un tratado de paz de alto perfil ciertamente ayuda. Un referéndum convocado por el presidente Juan Manuel Santos sobre un acuerdo de paz que vería a las FARC deponer las armas a cambio de ciertas condiciones de amnistía fracasó por muy poco, hablando de una polarización política profundamente entrelazada con traumas históricos y pérdidas personales. Pero el gobierno de Santos y los negociadores rebeldes volvieron a la mesa de negociaciones para volver a redactar, y finalmente firmar, nuevos términos – moviendo el tratado a través del Congreso, evitando así los resultados de la votación.

Pero el hecho de que Santos recibiera el Premio Nobel de la Paz ciertamente ayuda a la reputación del país en el extranjero, duplicándose como un logro político importante (y según muchos colombianos) posiblemente la mayor victoria de la historia en las relaciones públicas. Aun así, es mucho más difícil para los colombianos olvidar el pasado que para los turistas, y vale la pena tenerlo en cuenta cuando visiten el país e interactúen con los residentes locales. Independientemente de lo que se lea en los principales titulares de las noticias, la escena política dista mucho de ser clara. Dependiendo de a quién se pregunte, el Presidente Santos es un apaciguador de voluntad débil o un pacificador que está negociando los compromisos necesarios para un futuro pacífico. Su predecesor, Álvaro Uribe, quien, después de haber sido elegido en 2002, se acercó con puño de hierro a las FARC y las empujó a los rincones más remotos del país, fue la mano dura que el país necesitaba para dominar a la insurgencia o un cómplice de las atrocidades cometidas por los grupos paramilitares de derecha, o ambas cosas.

Esto demuestra que Colombia todavía tiene trabajo por hacer. Los espectros de inestabilidad política y profunda división pesan mucho en las conciencias de la población: tras el acuerdo de paz, los ex rebeldes se están integrando a la sociedad y al tejido político del país (el ex líder de las FARC, Rodrigo “Timochenko” Londoño, anunció recientemente que se presentaría a la presidencia en 2018). La desigualdad de ingresos sigue siendo increíblemente alta, como lo demuestran los barrios de chabolas que rodean el centro brillante de Bogotá. Pero los forasteros que miran dentro, como McColl, dicen que hay más razones para tener esperanzas que ser pesimistas. Las generaciones más jóvenes y más mundanas que vienen en camino están mucho más preparadas para aceptar las diferencias en el país, mostrar más empatía y trabajar de una manera más altruista para llevar a su país adelante “, dice.

El boca a boca, un Premio Nobel de la Paz, titulares positivos y un futuro brillante en lo que respecta al turismo responsable continuarán ayudando a Colombia a recuperarse de la sombra de la violencia, pero, como lo insinuó la campaña de turismo hace nueve años, visitar Colombia es quizás el remedio más efectivo. Hemos tenido cientos de clientes, y ni uno solo ha sido decepcionado por Colombia, y eso no es necesariamente debido a nosotros “, dice Seckovic. “Colombia se vende a sí misma.”

Descubriendo los encantos de Colombia (II)

Por: Carlos Martín Velázquez

Impresiones de un vallisoletano sobre un viaje turístico realizado entre agosto y septiembre de 2017.

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Cartagena de Indias, Colombia

Cartagena de Indias

Cartagena de Indias, como una de las ciudades coloniales más importantes y espectaculares de toda Latinoamérica, tiene un legado patrimonial y arquitectónico enorme. Hay un buen número de cosas para ver. Entre las más importantes destacaría las siguientes:

– La Ciudad Amurallada. Sin dudas el mayor atractivo turístico de Cartagena de Indias es su casco antiguo rodeado por su muralla. Comprende los barrios de Centro y San Diego. En ella podrás pasearte por sus calles y admirar sus iglesias, sus monasterios y conventos, sus plazas llenas de vida, su gran variedad de edificios y palacios coloniales, y sus casas coloridas con sus característicos balcones con flores.

– La Puerta del Reloj (o Torre del Reloj). Es probablemente el punto más fotografiado de Cartagena de Indias y un punto de encuentro. Es la entrada principal a la Ciudad Amurallada.

La muralla y sus fuertes. Las murallas y los fuertes que rodean la ciudad fueron construidas para protegerla de piratas y ataques de potencias enemigas. Son un extraordinario ejemplo de la arquitectura militar española colonial. Vale la pena pasearse por ellas y admirar el paisaje que te brinda, a un lado el mar, a otro la Ciudad Amurallada, y de fondo los rascacielos de Bocagrande.

– La Catedral y sus iglesias. Iglesias no faltan en Cartagena de Indias. Entre las más interesantes hay que destacar su Catedral, la Iglesia y el Convento de San Pedro Claver, y la Iglesia de Santo Domingo.

– El Castillo de San Felipe de Barajas. Esta fortaleza colonial que data de 1657 es una de las más grandes de todo Latinoamérica, y uno de los principales atractivos turísticos de Cartagena de Indias.

– El Monte Popa. Muy cerca del castillo de San Felipe está esta montaña de unos 150 metros de altura en cuya cima se asienta el Monasterio de Santa Cruz. Desde lo alto de este monte se tienen unas vistas panorámicas espectaculares de toda Cartagena de Indias. Solo por sus vistas ya vale la pena subir.

Palacio de la Inquisición. La antigua sede de la Inquisición en Cartagena de Indias hoy en día es un museo que expone todo tipo de cosas relacionadas con el Tribunal del Santo Oficio.

En esta maravillosa ciudad colonial hace mucho calor y humedad, por eso conviene ir bien hidratado y protegido con cremas, gorras, etc.

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Parque Nacional Tayrona

Parque Tayrona

El Zaíno es la entrada principal y está a 32 km de Santa Marta, por la carretera troncal del Caribe en dirección a Riohacha. Por el Zaíno se puede llegar a Cañaveral, Arrecifes, Cabo de San Juan de Guía y Pueblito. A nosotros nos venía mejor esta entrada que estaba a media hora andando de nuestro alojamiento, aunque también podíamos tomar algún bus local que, por menos de 1€, nos dejaba en la puerta del parque.

Palangana  es otra entrada, queda por el kilómetro 5 por la carretera troncal del Caribe en dirección a Riohacha por donde se puede llegar a Neguanje, Gayraca y Playa del Muerto “playa cristal”. En esta zona el visitante solo se puede pasar el día y no tiene acomodación para pernoctar.

El ingreso hacia Pueblito es por la vereda Calabazo en el kilómetro 20 de la troncal del Caribe en dirección a Riohacha.

La entrada al parque cuesta en temporada baja, a partir de septiembre, 14 dólares diarios, en temporada alta (julio y agosto) hasta 40 dólares. El parque abre a las 9 y se cierra a las 5 de la tarde.

Hay rutas predefinidas en las qu,e durante dos horas y media, te adentras en sus bosques y luego vas bordeando la costa, pasando por varias playas en las que te puedes bañar. La mejor una que se llama La Piscina, poco antes de llegar al Cabo de San Juan. Es como un gran campamento donde se alojan en hamacas o tiendas de campañas de alquiler gente que entra en el parque y hace estancias de mochilero. Desde allí es desde donde te llevan en barca hasta Taganga.

Nosotros el primer día llegamos hasta La Piscina y Cabo San Juan comimos y regresamos a nuestro hotel y el segundo día hicimos lo mismo, pero, en la zona de La Piscina, contratamos un snorquel durante un par de horas, que estuvo muy chulo.

 Taganga

Taganga es un pueblo venido a menos, está al lado del Parque Nacional Tayrona, en una bonita bahía con vistas muy fotogénicas, sin embargo, las calles están sucias, algunas sin asfaltar, llenas de perros callejeros. Aunque tuvo tiempos mejores, en la actualidad el pueblo parece muy degradado y se han afectado la seguridad y limpieza.

No obstante, desde Taganga se ofrecen excursiones en lancha a playas cercanas como Playa Grande. Hay mucha competencia entre quienes ofrecen estas actividades. También desde ahí parte una lancha que lleva a Cabo San Juan, en otra esquina del parque.

Otro de los atractivos de Taganga es el submarinismo. Desde ahí puedes organizar inmersiones en varios puntos del parque Tayrona o sacar algún certificado internacional. Tiene fama de ser uno de los sitios más baratos para el buceo de Latinoamérica

 La Quinta de Pedro Alejandrino. Aquí fue donde murió el Libertador Simón Bolívar, que quería hacer del antiguo Virreinato de Granada colonial, la Gran Colombia republicana e independiente, con los territorios de lo que ahora son Venezuela, Colombia, Panamá y Ecuador. Murió en 1830. Y es el héroe de los tres países (Venezuela Colombia y Ecuador), que comparten los mismos colores de la bandera: amarillo, azul y rojo, eso sí, con diferente grosor y simbología diversa. Merece la pena emplear las dos horas que se tarda una visita guiada por el lugar.

Habíamos quedado con el resto del grupo en la Catedral de Santa Marta, la más antigua de Latinoamérica. Dimos una vuelta por el centro a base de casas de estilo colonial y comimos bien en un restaurante de tipo griego, céntrico, enfrente del Parque de los novios.

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Bogotá, Colombia

Bogotá

Nosotros teníamos dos días para visitar Bogotá. Nos alojamos en el sector de La Candelaria, centro histórico, donde están muchos de los puntos de interés turístico. Lo ideal es el primer día hacer un freetour de orientación, donde por tres horas te llevan por los sitios más interesantes, y luego tú vas por tu cuenta.

El freetour fue muy interesante. Te cuentan mucho de la historia de Colombia, desde la independencia a nuestros días. Merece la pena. Nos llevaron por la Plaza Bolívar y sus calles aledañas. No puedes perderte la Catedral Primada, la Capilla del Sagrario, el Palacio de Justicia, el Capitolio Nacional, la Iglesia de la Candelaria, la Iglesia Nuestra Sra. del Carmen, y otras muchas cosas e historias que nos contaron muy interesantes sobre el observatorio astronómico como centro de conspiración de la Independencia, la historia de los billetes de 5000 pesos, etc.

 Visita Museo del Oro

Está en el sector de La Candelaria, en el centro. El domingo, que es cuando lo visitamos, era gratis. Había bastante gente. Es un museo espectacular que tiene la mayor colección de objetos de oro precolombinos del mundo. No puedes irte de Bogotá sin verlo.

Conviene tomar una audio-guía para ir a tu bola pinchando la información que te interese. Cuenta con echarle al menos dos horas. Aconsejo empezar por la tercera y cuarta planta, que es donde están las piezas precolombinas. La más espectacular en la pieza de oro que reproduce La leyenda de El Dorado, según la cual al nombrar un nuevo Cacique Muisca se le cubría el cuerpo de oro en una balsa, por el centro de un lago al que se arrojaban ofrendas de este metal a los dioses, y que suscito la codicia de los conquistadores españoles. Recomiendo ver las películas que se han hecho sobre Lope de Aguirre: “Aguirre, la Cólera de Dios” (Werner Herzog.1972), “El Dorado”, de Carlos Saura 1988. Todas basadas en la novela “La aventura equinoccial de Lope de Aguirre de Ramón J. Sender. El primer conquistador que se rebeló contra la Corona Española porque, en su ambición, rechazaba tener que compartir las riquezas conquistadas.

Las plantas 1 y 2 del Museo son de interés para los escolares porque enseñan la evolución de la metalurgia en la humanidad desde la edad de bronce, hierro, etc, y cómo se han ido trabajando materiales preciosos a lo largo de la historia. Es interesante desde el punto de vista docente, pero para el turista tiene menos interés.

Después de ver el Museo de Oro estuvimos viendo iglesias y paseando por la Carrera 7 que estaba peatonalizada en domingo y era una especie de mercadillo donde se vendía de todo

Después nos subimos andando por la calle que tiene un río canalizado, el San Francisco, hasta donde está el funicular que sube al cerro de Monserrate. Es otro de los puntos de mayor interés turístico de Bogotá. A 3.152 metros de altura hay un mirador desde el que tienes una vista panorámica de la ciudad impresionante. Puedes subir o bajar con teleférico, funicular, o a pie esto último es muy cansino, sobre todo bajar. Nos dijeron que las rodillas sufren mucho. Tiene el inconveniente de que se forman largas colas en el funicular sobre todo al bajar.

Y así terminamos nuestro viaje, una bonita introducción por Colombia, un gran y diverso país, al que me gustaría regresar.

Viaje organizado con la asesoría de Esconexión

Descubriendo los encantos de Colombia (I)

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Parque Tayrona

Por: Carlos Martín Velázquez

Impresiones de un vallisoletano sobre un viaje turístico realizado entre agosto y septiembre de 2017.

El Valle del Cocora, Quindío

Situado en la cordillera central de los Andes colombianos en pleno Eje Cafetero es uno de los sitios más especiales de Colombia. En este lugar crece la Palma de Cera del Quindío, el árbol nacional de Colombia. Los paisajes que ofrece este enclave son verdaderamente únicos.

Este árbol llega a alcanzar los 60 metros de alto y sólo crece a una altitud de entre 1500 y 3000 metros sobre el nivel del mar. Es muy curioso ver “palmeras”, más propias de zonas de costa, a estas alturas. El paisaje del valle, muy verde, con las Palmas de cera elevándose tan altas es una de las imágenes que más se me han quedado grabadas de mi viaje a Colombia.

Un paisaje bellísimo, vistosas praderas con palmeras de cera, onduladas y verdes colinas pobladas de vacas y, más allá, montañas y riscos.

En esta zona también está Salento, un pueblo bonito con casas de colorines y ambiente mochilero, apto para organizar rutas de trekking.

Filandia

Es un pueblo precioso en lo alto de un cerro desde el que se domina todo el departamento cafetero del Quindío. No es un pueblo mochilero o para turistas como Salento, sino que tiene vida propia. Hay ganaderos, cafeteros, pulula mucha gente por el pueblo. La gente es amable, tranquila y no se percibe inseguridad ninguna.

Los balcones y las casas son preciosos. Hay muchos comercios de todo tipo con fachadas pintorescas. Es un pueblo muy recomendable para estar un par de días y hacer excursiones.

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Río La Vieja, Quindío

Recorrido en balsa por el río la Vieja

Son casi cinco horas viajando en balsa por el rio y una comida cerca de un embarcadero. La experiencia merece mucho la pena. El día de nuestro recorrido hacia sol y fue muy divertido. Desde Quimbaya te llevan en jeeps Willis hasta el embarcadero: Puerto Alejandría.

Ahí las siete personas que viajábamos ocupamos una balsa hecha de guadua (un material parecido al bambú). Fue una experiencia muy divertida y recordé películas como El Dorado de Carlos Saura o Aguirre la cólera de Dios, de Werner Herzog: bajar el rio en balsa, como lo hacían antiguamente los indígenas, también fue una de los modos en que los conquistadores españoles fueron colonizando las tierras del nuevo mundo; a base de navegar en balsas por el centro de los ríos, con caballos y cañones para evitar ponerse a tiro de lanzas y flechas de los indígenas.

Después de unas dos horas bajas y recorres por tierra un camino durante una media hora y hay una cascada imponente en la que te puede bañar. Después tomas una comida sabrosa caliente que te sirve envuelta en hojas de platanero.

El Espíritu de Medellín

Medellín es la capital del Departamento de Antioquia. A sus pobladores se les llama “paisas” son trabajadores, emprendedores y de buen humor. Se dice que Medellín es “la ciudad de la eterna primavera”, por su clima. Su fiesta más importante es la Feria de las Flores en agosto. Hay un desfile de silleteros llevando a espaldas preciosas composiciones de figuras hechas con flores. La feria del Libro empieza en Setiembre.

Qué ver: El Museo de Antioquía y la Plaza Botero, la Catedral de Medellín, un viaje con el Metrocable hasta el Parque Arví, un paseo por el Poblado, una noche en la Zona Rosa, y subir al cerro Nutibara más que para visitar el Pueblito Paisa, que no tiene nada de especial, para disfrutar de sus buenas vistas de la ciudad.

Museo de Antioquía. Uno de los mejores y más importantes museos de Colombia. Expone obras de los artistas colombianos más famosos entre los que destaca Fernando Botero. El museo le dedica 12 salas. También hay una buena colección de arte moderno. Solo por verlo y visitar la Plaza Botero ya vale la pena. También es interesante visitar las salas de los pintores modernos colombianos y sus dos escuelas los academicistas seguidores de la corriente europea y los localistas partidarios de los rasgos latinoamericanos autóctonos. Ambos con sus toques de modernidad.

La Catedral Metropolitana y el Parque Bolívar: La Catedral Metropolitana se encuentra en el Parque Bolívar uno de los sitios más animados de la ciudad y donde se encuentran también el Teatro Lido y la estatua de Simón Bolívar.

La Catedral Metropolitana es uno de los símbolos de Medellín. Es una iglesia construida a base de ladrillos. Algunos la consideran como la construcción más imponente del mundo hecha a base de ladrillos. Se necesitaron 1.200.000 ladrillos para construirla.

El Metrocable. Es una espectacular obra de ingeniería que junto a su metro es el orgullo de Medellín. Es un teleférico que se creó para integrar los barrios más pobres y marginales con el centro de la ciudad. Hoy, además de seguir cumpliendo esa función, es uno de los reclamos turísticos de Medellín.

Comuna 13

En este viaje conocí que para pasar página a la etapa violenta de Escobar se estableció una alianza entre el gobierno municipal, que asumió las funciones del Estado bajo el alcalde Sergio Fajardo, el academicismo y la intelectualidad, personificada en la Universidad de Antioquia, muy prestigiosa en Colombia, y la empresa privada deseosa de crecer sin chantajes.

Así, se apostó por la integración de los barrios, Pera ello se diseñó a largo plazo un sistema de transporte que incluye metro-tranvía y sobre todo el “metrocable” (teleféricos) que conecta la ciudad con los barrios periféricos situados en alto y que estaban aislados.

Se potenció las asociaciones vecinales de comunas que habían resistido a los sicarios de Escobar. Se potenció una red de bibliotecas y centros culturales de barrio y programas para incentivar la asistencia a la escuela y la formación.

A través de EPM, empresa pública municipal de Medellín se fue llevando por toda la ciudad servicios domiciliados como agua potable, saneamiento, luz etc. Y telecomunicaciones fijas, cable y red móvil. Se han creado infraestructuras para el almacenamiento, depuración y distribución de agua, etc.

El resultado, en dos décadas ha sido el despegue de Medellín como centro económico que atrae inversiones, es el principal foco de nuevas empresas y start ups de emprendimiento del país y cuenta con una mano de obra bastante cualificada. La ciudad respira alegría y sus fines de semana son bullangueros

Una consecuencia de este espíritu es la Comuna 13, el producto del nuevo espíritu del Medellín que quiere olvidar la etapa violenta. Este es un barrio obrero duro proletario, antiguo vivero de sicarios de Pablo Escobar, un barrio más en una zona de fronteras invisibles, donde incluso pasar de un barrio a otro suponía peligro de morir.

Pero, tras ser abatido Escobar, se ha apostado por la cultura de la paz, la integración a la red de metro y transportes la implantación de escaleras eléctricas que facilitan la movilidad, programas educativos y culturales con asociaciones de la comuna que potencian la formación en detrimento del “sicariato”, una de sus manifestaciones fue la escuela de hip hop que fomento entre la juventud del barrio la afición artística por los grafitis de los que está plagado el barrio.

En conclusión: Comuna 13 es ahora un barrio objeto de visita por esa transformación en la que los propios habitantes artesanos y artistas hacen de guías.

Carlos1
Guatapé, Antioquia

El Peñol y Guatapé

El Peñol es una roca de unos 220 metros situado en el municipio de Guatapé. Es una formación geológica muy curiosa desde la que se tienen una de esas vistas que nunca se te olvidan en la vida. Hay que pagar por entrar. En el viaje te explican cómo esta maravilla de la naturaleza es patrimonio nacional, pero está dentro de una finca privada.

Hay que subir 740 escalones. El ascenso es bastante cansado y poco apto para quienes tengan problemas de salud, pero la recompensa bien vale el esfuerzo

Desde lo alto del Peñol se tiene una vista panorámica del Embalse de Guatapé que no tiene precio. Este embalse es un lago artificial construido para crear una enorme presa hidroeléctrica que abastece una buena parte de la electricidad que se consume en Colombia. En el embalse hay islitas donde se han construido casas y hoteles, y la zona se ha convertido en un destino recreativo, de ocio, y de deportes náuticos muy popular.

En una de las caras de la piedra están pintadas las letras GI. Querían pintar Guatapé y se quedaron a medias. Cambiaron de idea para no estropear la imponente imagen de la piedra al ser un lugar tan turístico. Sin embargo, ahí siguen. Es una pena que no hayan quitado esas letras que tanto afean esa cara de la roca.

El Peñol es mejor visitarlo en primer lugar ya que después de haberte pegado el palizón de subir hasta lo alto puedes relajarte en el pueblo y pasearte por él tranquilamente disfrutando de sus calles y sus plazas. Además, hacerlo en este orden te permite comer en Guatapé.

Guatapé por su parte es un pueblecito con mucho encanto al que se le conoce como el Pueblo de los Zócalos, porque las bases de todas las casas tienen zócalos que las adornan con motivos y diseños muy coloridos con animales, flores, símbolos, y escenas cotidianas que representan la vida del pueblo y de la familia.

Los domingos tiene mucha animación y merece la pena visitar la Iglesia casi siempre llena de fieles rezando (era la víspera de la llegada del Papa Francisco a Colombia). Es un puerto lacustre y en sus orillas se ven lanchas y embarcaciones atracadas.

Viaje organizado con la asesoría de Esconexión

Este país es un paraíso para la biodiversidad

Hogar del 10 por ciento de las especies de flora y fauna del mundo, esta nación va a ser el próximo centro de ecoturismo del mundo.

Tayrona
El Parque Nacional Tayrona es hogar de playas tropicales donde incluso los jaguares vagan. Fotografía de Mike Theiss

Por: Costas Christ

Si la biodiversidad de la Tierra fuera un país, podría llamarse Colombia. Esto se debe a que esta nación de tesoros ecológicos, desde montañas cubiertas de nieve hasta selvas y desiertos, es el hogar de una de cada 10 especies de flora y fauna en el mundo. Y con el acuerdo de paz del año pasado terminando con 60 años de guerra civil, Colombia está a punto de convertirse en una meca del ecoturismo.

La paz a través del turismo no es un eslogan vacío aquí; se está convirtiendo en realidad, ya que algunos de los 55 parques nacionales del país, fuera de alcance durante los años de conflicto, abren sus puertas a viajeros locales e internacionales, y los combatientes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) se están convirtiendo en soldados del ecoturismo. “Nuestra meta para 2017, Año Internacional del Turismo Sostenible para el Desarrollo, ha sido ser un líder mundial en la conservación a través del turismo”, dice Sandra Howard Taylor, apasionada viceministra de turismo de Colombia.

El punto cero para este enfoque ilustrado del turismo es la joya de la corona de Colombia, el Parque Nacional Tayrona. “Tayrona es nuestro Yellowstone”, dice Julia Miranda, directora de Parques Nacionales de Colombia, de este variado paisaje que se extiende, casi verticalmente, desde las playas blancas y brillantes del Caribe hasta bosques nubosos tropicales. “Protegerlo para las futuras generaciones es nuestro imperativo”. Los jaguares recorren el litoral arenoso del parque, cerca del bosque tropical seco que está entre los más amenazados de los paisajes tropicales. Tayrona es también el hogar de los indígenas Kogi, que reverencian la naturaleza y cuyos lugares sagrados incluyen la Ciudad Perdida.

Los viajeros aventureros pueden unirse a una caminata guiada de cuatro días a este antiguo asentamiento selvático Kogui construido en milenarias montañas antes de que los conquistadores españoles cambiaran su mundo. Los bungalós con techo de paja en la playa Cañaveral, de Tayrona, proporcionan una base para explorar las otras maravillas del parque, a caballo, a pie y en kayak, una fiesta de naturaleza que abre una nueva era de paz para Colombia.

Costas Christ es un escritor y editor de viajes premiado para la revista National Geographic Traveler. Puedes seguirlo en Twitter @CasasChrist.

Artículo en versión original

Logros y retos del español

En 2016 se registra que el 7,8% de la población mundial habla español y más de 472 millones de personas tienen el español como lengua materna.

Las cinco lenguas más habladas en el mundo. La evolución demográfica del chino, el inglés, el español, el hindi y el árabe entre 1950 y 2050 refleja un descenso en la proporción de hablantes nativos de chino e inglés. Por el contrario, el español y el hindi registran un aumento moderado pero continuo de hablantes. El árabe presenta un mayor crecimiento relativo pese un nivel menor de uso.

Crecimiento previsto del español. La comunidad hispanohablante seguirá creciendo para situarse en el año 2050 en los 754 millones de personas, con distinto grado de dominio de la lengua.

Activo económico y herramienta útil. Crece el peso del español como lengua internacional: ya no es visto únicamente como una vía de acceso a una cultura de primer orden, sino también como un activo económico en toda regla y como una herramienta muy útil en los terrenos comercial y diplomático.

Estados Unidos. En 2060 será el segundo país hispanohablante del mundo después de México. Según prevé la Oficina del Censo, los hispanos serán 119 millones en 2060. Es decir, más del 28% de la población estadounidense será hispana, casi uno de cada tres residentes.

Más información en el El español, una lengua viva.

La obsesión de los españoles con la comida reflejada en 20 expresiones

Vía: Ana Bulnes – matadornetwork.com

1. Salir un churro

Empecemos la lista con una defensa convencida de los churros: recién salidos de la sartén, descansando sobre una servilleta que se llevará un poquito de la grasa del aceite, antes de ser sumergidos en un espeso chocolate caliente, son perfectos. Empecemos a usar esta expresión al revés. ¿En qué momento decidimos que que nos salga algo un churro es malo? Los churros nunca lo son.

2. Me importa un pimiento

Los pimientos merecen también que revisemos nuestro respeto por ellos. ¿No es esta expresión ofensiva para nuestros amigos que dan sabor a las comidas y, sí, a veces repiten, pero que en el fondo solo buscan nuestro placer y salud? Igual que Teruel existe, los pimientos importan. Por un mundo que respeta a los pimientos. Por un mundo mejor. No sigamos con este mundo que no vale un pimiento.

3. Ser pan comido

¿Hay algo más fácil que comer pan? Pocas cosas, como indica esta expresión que usamos para referirnos a algo tan, tan sencillo que es ya casi como si estuviese hecho. Una expresión, por otra parte, que es mejor no imaginarse de forma gráfica. Seguir leyendo