Colombia: Cultura, historia, naturaleza y más

Colombia
Cartagena de Indias, Colombia. Getty

Cultura, gastronomía, historia, naturaleza, color, café y vida rebosante ahora que el país respira paz. Y música, mucha música. Eso es Colombia, una tierra en la que bullen más de 1.000 ritmos diferentes enclavados en unos 150 géneros. ¿Existe algún punto en común ante tal diversidad? Sí: ese algo llamado sabrosura, un espíritu difícil de explicar que impregna los sonidos de la nación y enorgullece a sus habitantes. Y que descubre un territorio por explorar al visitante, que ha de llegar con el oído abierto y el corazón despejado. Así podrá disfrutar de los tambores, violines, marimbas y gaitas que dibujan sus regiones, y experimentará el compás de la cumbia, la salsa y el vallenato, un legado cultural que contiene estilos y elementos declarados patrimonio cultural inmaterial de la humanidad por la Unesco. Seguir Leyendo

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Las cifras confirman el ascenso del turismo en Colombia

Aves
Avistamiento de aves, una de las propuestas turísticas en Colombia. Foto: Guillermo Ossa / EL TIEMPO

Los acuerdos de paz han dinamizado la industria turística del país. Durante el año pasado, 3’344.382 viajeros ingresaron al país, según Migración Colombia, lo que representa un crecimiento de casi 20 por ciento con respecto al 2016.

La cifra no es para menos: supera la media mundial que está por el orden del 4 por ciento, de acuerdo con la Organización Mundial del Turismo. Este crecimiento acelerado tuvo también un importante impacto económico: el turismo se convirtió en el segundo generador de divisas del país. El 2017, sin duda, fue un año dorado para la industria.

La aparición de destinos colombianos en publicaciones como The New York Times o el diario holandés Telegraaf son prueba de esta transformación. “Ya no estamos en la lista negra de destinos. Ahora somos un país que se puede visitar. Sabemos que hay retos en materia de seguridad, pero el Gobierno no ha bajado la guardia para resolverlos y seguimos consolidando el fin del conflicto para brindar cada vez más garantías a turistas nacionales y extranjeros”, dijo María Lorena Gutiérrez, ministra de Comercio, Industria y Turismo. Seguir leyendo

Medellín, Barranquilla y Bogotá acogerán la “I Feria Estudiar en España”

Las ciudades colombianas de Medellín, Barranquilla y Bogotá acogerán la I Feria Estudiar en España, una iniciativa promovida por el Servicio Español para la Internacionalización de la Educación (Sepie) y organizada por Ifema, el 13, 15 y 17 de marzo.

Según ha informado Feria de Madrid, esta iniciativa cuenta con el apoyo de Colfuturo, organización colombiana dedicada a promover, orientar y financiar estudios de posgrado en las mejores universidades del mundo.

El evento se desarrollará en las principales ciudades de Colombia, con la colaboración de la Universidad Eafit de Medellín el 13 de marzo; la Fundación Universidad del Norte, en Barranquilla, el 15 de marzo y el Centro Cultural y Educativo Español Reyes Católicos, en Bogotá, el 17 de marzo, centro este último vinculado a la Embajada de España en Colombia y donde se realizan las Pruebas de acceso a las universidades españolas.  Seguir leyendo

 

Propósitos de año nuevo vs Miedo al éxito

writing-828911_1280 (Medium)Con la llegada del 2018 casi todos, en mayor o menor medida, tendemos a crear o al menos pensar en nuestros propósitos de año nuevo: Conseguir un nuevo y mejor empleo, mejorar nuestra salud, hacer más deporte, pasar más tiempo de calidad con la familia, ahorrar para hacer un viaje, mejorar en los estudios, ser más creativos, entre otras mil ideas.

Sin embargo, con el paso del tiempo, por falta de compromiso, de dedicación, de organización o por dificultades varias, los vamos dejando de lado, descarrilando nuestras ambiciones.

Según los estudiosos de los cambios de actitudes, hay dos desvíos comunes que la personas tendemos a hacer antes de empezar a fijar nuestros propósitos de Año Nuevo. Primero, pensamos en lo que debemos hacer, en lugar de lo que realmente queremos hacer. En segundo lugar, pensar en lo que deberíamos dejar de hacer, más que en lo que queremos lograr.

Para tener éxito al abordar cualquier cambio primero es importante desearlo de verdad, venciendo el miedo que el cambio mismo suele producir, asumiendo que el cambio, a más corto o largo plazo, simplemente es inevitable.

Esto puede significar hacer pequeños ajustes diarios a los horarios y planes, la adopción ocasional de nuevos hábitos y habilidades, o cambios monumentales de identidad y propósito en la vida. Es inútil aferrarse a todo lo familiar, ya sea bueno o malo, pues eso sólo creará más dolor y agotamiento. Es necesario desarrollar una mentalidad de apertura, curiosidad y acción en lugar de cualquier apatía, terquedad o temor persistente.

La otra parte del reto consiste en derrotar nuestro miedo, consciente o inconsciente, al éxito, más común de lo que se cree, y que puede hacernos perder muchas oportunidades, pues cuando tenemos demasiado miedo de arriesgarnos y avanzar en nuestras metas -consciente o inconscientemente- nos quedamos atascados en un solo lugar y ni avanzamos ni retrocedemos.

La psicóloga Matina Horner diagnosticó por primera vez el miedo al éxito a principios de la década de 1970 y desde entonces, diferentes investigadores han constatado que el miedo al éxito, que se da entre hombres y mujeres, es muy similar al temor al fracaso y se caracteriza por pensamientos y temores como:

  • Sentirnos culpables por cualquier éxito que tengamos, no importa cuán pequeño sea, porque nuestros amigos, familiares o compañeros de trabajo no han tenido el mismo éxito.
  • No contarle a los demás nuestros logros.
  • Evitar, aplazar, procrastinar.
  • Comprometer nuestras propias metas o agenda para evitar conflictos en un grupo, o incluso conflictos dentro de nuestra familia.
  • Auto-sabotaje a nuestro trabajo o sueños convenciéndonos de que no somos lo suficientemente bueno para alcanzarlos.
  • Sentir, aunque sea de forma inconsciente, que no merecemos disfrutar del éxito en nuestra vida.
  • Creer que, si logramos el éxito, no podremos sostenerlo. Con el tiempo fallará y acabaremos en un lugar peor que donde empezamos. Así que piensa, “¿por qué, para qué, molestarme?”

Los nuevos retos, desafíos y comienzos pueden ser experiencias estresantes para todos, pero sin duda, comprometiéndonos, creyendo en nosotros mismos, con una firme determinación, decisión y voluntad de abrazar el cambio será mucho más probable que cumplamos nuestras metas y alcancemos nuestros propósitos.

Similitudes y diferencias de la Navidad en España y Colombia

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España

La Navidad en España comparte tradiciones con el resto de los países donde se practica la religión católica, de manera que las familias se reúnen para compartir y disfrutar la alegría de esta celebración.

Un símbolo importante de la Navidad en España es el Belén (pesebre), que se puede ver en hogares, iglesias, edificios públicos y comercios de pueblos y grandes ciudades. En algunos lugares también se realizan belenes en “vivo”.

Las grandes y pequeñas ciudades al igual que los pueblos visten sus calles y plazas con la tradicional iluminación propia de estas fechas, donde diferentes ornamentos, adornos y árboles navideños contribuyen a crear una atmósfera especial y a incentivar el comercio y consumo.

Sorteo de la Lotería de Navidad

Las fiestas comienzan en firme en España el 22 de diciembre, día en que se celebra el Sorteo de la Lotería de Navidad, el sorteo de lotería más grande del país y una verdadera tradición practicada por propios y extraños desde 1812, cuando tuvo lugar en Cádiz.

La lotería, que da el pistoletazo de salida a las celebraciones de Navidad, es la excusa perfecta para que mucha gente con la ilusión de ganarse el “gordo de Navidad”, comparta los décimos de lotería con familiares, amigos, vecinos, compañeros de trabajo, etc. Y así, en la mañana del 22 de diciembre la mayoría de españoles están atentos a la televisión y distintos medios de comunicación, deseando estar entre los “agraciados”.

Nochebuena

En la noche del 24 de diciembre las familias se reúnen para cenar en casa de alguno de los familiares para cenar y cantar villancicos y canciones navideñas al ritmo de panderetas, zambombas u otros instrumentos.

La abundante cena especial que cuenta con entrantes y diferentes platos entre los que están el marisco, cordero lechal, pularda, pavo, jamón ibérico, o pescados como besugo, lubina o merluza, entre otros, también suele ir acompañada de vinos, champán o cava, turrón o chocolate, polvorones, frutos secos y otros dulces típicos.

A las 12 de la noche, en las iglesias, se celebra la “Misa del gallo”, a la que suelen asistir las personas más religiosas, para celebrar el nacimiento de Jesús.

Y en regiones como Cataluña, durante esta noche se organiza el Caga Tió o Tió de Nadal, consistente en un pequeño tronco de madera que aparece semanas antes de Navidad y al que los niños y niñas deben alimentar para que la noche del 24, al golpearlo con un bastón mientras se canta la canción del Tió, les “cague” regalos y dulces.

Navidad

El día 25 de diciembre también es un día especial que se celebra junto a la familia con mucha comida, pues para los españoles la gastronomía y “comer bien” es fundamental, al igual que con canciones y alegría.

En los últimos años algunas familias españolas están empezando a celebrar la llegada de Papá Noel o Santa Claus, de manera que al despertar el 25 de diciembre todos los miembros encuentran un obsequio junto al árbol de Navidad, aunque esta costumbre aún no está generalizada.

Fin de Año

Los españoles celebran la última noche del año, con alegría y mucha fiesta. Suele ser un día más abierto en el que las reuniones son con familiares y/o amigos. Se cena en casa o en un restaurante, se esperan las campanadas de año nuevo y al finalizar todos brindan, se felicita el año nuevo a los seres queridos y muchos salen a bailar en las fiestas y cotillones.

El día 1 de enero, fiesta nacional, se celebran conciertos de año nuevo en diferentes localidades y muchas familias vuelven a reunirse para comer juntos y celebrar el primer día del año.

Los reyes magos

La tarde del 5 de enero, en la mayoría de pueblos y ciudades del país se celebra la cabalgata de los Reyes Magos que llenan las calles de alegría y caramelos, y donde los niños pueden saludar a sus majestades.

La noche del 5 de enero es muy especial para los más pequeño, pues esa noche los Reyes Magos visitan todos los hogares tras haber recibido la carta que niños y niñas les han enviado pidiéndoles regalos y asegurando que se han portado bien.

Al despertarse el 6 de enero las familias españolas encuentran los regalos que les han dejado Melchor, Gaspar, y Baltasar. La tradición indica que los niños que se hayan portado bien encontrarán los regalos deseados y aquellos que hayan fallado encontrarán carbón. Es típico de ese día comer el roscón de reyes, que entre su masa dulce contiene sorpresas: A quién le toque la figura será coronado como el Rey o Reina de la casa, mientras que la persona que encuentre el haba deberá pagar el roscón.

Ritos y tradiciones

 El 31 de diciembre, a las 12 de la noche, los españoles están atentos a la televisión para ver las campanadas desde la Puerta del Sol, una ceremonia que marca el comienzo del año, en la que siguiendo una pauta especial se comerán las 12 uvas blancas (verdes), siendo vital no equivocarse con los cuartos y comer las uvas al ritmo indicado, sin atragantarse, para tener buena suerte en el año nuevo.

Las creencias también indican que esa noche hay que estrenar ropa interior de color rojo para atraer la suerte. Mientras que introducir un anillo de oro en una copa de champán, cava o sidra, ayudará para tener un año próspero y de mucha suerte.

Colombia

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Las fiestas navideñas en Colombia son una mezcla de alegría, unión familiar, tradiciones, religión y mucha fiesta. Entre los principales hitos están:

Velitas y alumbrados

En Colombia las fiestas navideñas comienzan el 7 de diciembre, con la Noche de las Velitas, víspera del día de la Inmaculada Concepción, en la que las familias se reúnen frente a sus hogares, para encender velas y faroles en las aceras y calles , para “alumbrar el camino de la virgen” y que ésta bendiga sus hogares.

Esta celebración, común entre la mayoría de colombianos, deja hermosas y coloridas estampas en las calles de todo el país, donde merece un apartado especial Quimbaya, municipio del Quindío, que año a año destaca por la originalidad de sus alumbrados.

De la misma manera, el 7 de diciembre se encienden las luces de navidad (los alumbrados) en las principales ciudades del país, que con un desborde de imaginación,  originales diseños y millones de bombillas alegran la Navidad de los colombianos y se vuelven un atractivo turístico para propios y visitantes.

La Novena de aguinaldos

La Novena de Aguinaldos es una tradición de fuerte arraigo en Colombia, que se remonta al siglo XIX. Durante nueve noches las familias y amigos se congregan ante el pesebre (belén) para rezar, cantar villancicos, compartir el mensaje del nacimiento del “Niño Dios” y expresar fe, cariño, esperanza y buenos deseos.

La Novena es también un encuentro gastronómico, pues esta celebración, que usualmente se va rotando entre los distintos hogares de familiares y/o amigos (y que también suele rezarse en diferentes oficinas e instituciones), es el espacio donde se comparten distintas preparaciones culinarias y postres.

Comida

Aunque en las últimas décadas el pavo asado se ha ido extendiendo en las celebraciones navideñas colombianas, en las cenas de Nochebuena y Año Nuevo siguen primando los platos típicos regionales como los tamales, pernil de cerdo, lechona, hayacas, muchacho relleno (rollo de carne), ajiaco, cocidos, sancocho de pescado, pasteles de arroz e incluso la gamitana rellena (una variedad de pescado), entre otros.

Así mismo, la natilla, los buñuelos (salados o remojados en almíbar, dependiendo de la región), el masato de maíz, la chicha de maíz, las hojaldras/hojuelas, el “desamargado” (dulce de nochebuena) y el manjar blanco, siguen siendo platos imprescindibles en las fechas navideñas.

Los regalos

Tradicionalmente en Colombia los regalos los ha traído el “Niño Dios”, es decir Jesús, pero la influencia norteamericana ha ido ganando enteros y actualmente Papá Noel también tiene mucho protagonismo en las celebraciones de fin de año.

En Colombia los regalos se entregan en la noche del 24 de diciembre y en la mañana del 25 los niños hacen gala de los mismos ante familiares y amigos. A diferencia de otros países, en Colombia los reyes magos tienen solamente un papel testimonial y, más allá de destacar su papel durante la celebración de la Novena de Aguinaldos, no se les da mayor relevancia.

Agüeros

Los colombianos siempre esperan que el año nuevo sea mejor que el que termina y para llamar a la suerte, el amor, la felicidad, los viajes o el dinero recurren a todo tipo de rituales, que se realizan especialmente el 31 de diciembre.

Entre los más comunes están: comer 12 uvas y pedir un deseo con cada una de ellas; tomar champán (algunas personas depositan previamente algún anillo o complemento de oro dentro de la copa y otros prefieren bañarse con ella); comer lentejas, como símbolo de abundancia y prosperidad; vestir ropa interior amarilla; dar la vuelta a la manzana en la que viven llevando una maleta por la calle, para tener viajes; hacer un sahumerio con diferentes plantas, a lo largo y ancho de sus hogares, etc…

Finalmente hay que destacar que toda celebración navideña colombiana está marcada por la música y baile, mucho baile (uno de los principales medios de socialización en el país), de manera que la salsa, vallenato, cumbia, merengue, reguetón, entre otros ritmos acompañan las celebraciones navideñas en el país.

¿Conoces alguna otra tradición relevante en estos países? ¿Cuáles destacarías en otros países?

Cómo Colombia, una día consumida por la violencia, se convirtió en su próximo destino

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Getty. Más que ninguna otra ciudad de Colombia, Medellín ha experimentado una notable transformación en los últimos 30 años.

Artículo tomado de Condé Nast Traveler, versión original en inglés. Traducción: Esconexion

Por: Sebastian Modak

Luego de un histórico acuerdo de paz, Colombia ahora trabaja para deshacerse de una reputación reforzada por décadas de prensa negativa.

En 2008, la junta de turismo de Colombia lanzó una serie de comerciales promocionando las maravillas naturales y culturales del país. En ellos, los visitantes y lugareños, con acentos específicos de las regiones de todo el país, hablan con entusiasmo acerca de la hospitalidad y el clima, a medida que se desarrolla un montaje de océanos, selvas y centros urbanos bulliciosos. Cada uno de los comerciales cierra con un hombre que dice con una sonrisa, “El riesgo es que te quieras quedar “.

En ese momento, en los últimos momentos de un conflicto civil que se remonta a por lo menos 50 años atrás, el juego de Colombia sobre el riesgo -esta autoconciencia- era quizás necesario. Muchos extranjeros desconfiaban entonces del país como destino turístico, y las imágenes de ciudadanos sonrientes, improvisadas fiestas de salsa en la calle y playas prístinas estaban en desacuerdo con los campos de coca y las bolsas de cadáveres que se mostraban en las noticias nocturnas.

Creciendo en el comienzo de los años 90, le diría a la gente de mi herencia colombiana, sólo para recibir una referencia guiñada a la cocaína como respuesta, sin importar dónde estuviera en el mundo -Indonesia, Botswana, India, Estados Unidos. Debido a la forma en que Colombia y el narcotráfico fueron de la mano en la pantalla grande, era una broma supuestamente divertida – de hecho, todavía es una asociación perpetuada hoy en día (ver: Narcos de Netflix). Sin embargo, es una broma a la que mis familiares y yo -que, en gran parte, abandonamos el país en los años setenta y ochenta debido a la violencia política y relacionada con las drogas- no encontramos nada gracioso.

Al crecer, mis abuelos hablaron de Medellín, su ciudad natal, con el tono sepia de algo perdido hace mucho tiempo. Durante la mayor parte de mi infancia, sólo visité esporádicamente, constantemente consciente de que había partes fuera de los límites, incluso para nosotros, debido a la violencia impredecible pero generalizada que consumía regiones enteras. No estoy solo: cada colombiano que he conocido, ya sea en el país o en el extranjero, sin importar el trasfondo político y socio-económico, está unido por haber experimentado la violencia en alguna forma. Necesito dos manos para contar el número de mis familiares que han sido secuestrados o directamente afectados por el conflicto en Colombia.

A partir de la década de 1960, una red letal de guerrillas marxistas armadas como las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia) y el ELN (Ejército de Liberación Nacional), grupos paramilitares de derecha y cárteles de droga que rivalizaban con el gobierno en el poder y la influencia, convirtieron a Colombia en uno de los lugares más violentos del planeta. En total, se cree que la guerra -la más larga del mundo- se cobró 220.000 vidas entre 1958 y 2013, y desarraigó a unos siete millones de personas, convirtiendo a Colombia en el país con más desplazados internos del mundo. Una guerra de drogas profundamente entrelazada se desarrolló en paralelo: Medellín, hogar del cártel de Pablo Escobar, fue la más duramente golpeada. En 1991, con Escobar en el apogeo de su poder, la tasa de homicidios en Medellín alcanzó 375 asesinatos por cada 100.000 habitantes al año, es decir, cerca de tres veces la tasa de homicidios más alta de hoy en día por ciudad, encontrada en Caracas, Venezuela. (Hoy, esa cifra se sitúa en 21 homicidios por cada 100.000 personas, o aproximadamente en la de Cincinnati, Ohio.)

Durante gran parte de la historia moderna, los turistas que buscaban ver Sudamérica optaron por caminar por los Andes ecuatorianos o, incluso en un momento dado, visitar las playas de una Venezuela ahora profundamente turbulenta. Pero hoy, a pesar de los desafíos que aún persisten en cualquier sociedad postconflicto, Colombia ha cambiado dramáticamente, si bien de manera gradual, gracias a que el conflicto en curso ha sido empujado a regiones más remotas del país por las fuerzas gubernamentales y por las innovaciones en materia de seguridad e infraestructura realizadas en las ciudades de todo el país. Medellín -que una vez fue apodada la “capital mundial del asesinato” – ha coleccionado galardones que incluyen la Ciudad más innovadora del mundo y el “Silicon Valley de América del Sur”, autopistas interurbanas, otrora vacías aparte de algún convoy militar ocasional, ahora transportan a colombianos y turistas por igual al campo a fincas rurales y ranchos ganaderos que habían estado casi abandonados por décadas.

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Getty. El enfoque en la sostenibilidad y la conservación significa que el país está bien posicionado para convertirse en un centro de ecoturismo.

Con la excepción de Cartagena, que escapó en gran medida a la violencia y cuyo casco antiguo ha sido un importante atractivo turístico durante décadas, el turismo no empezó en serio hasta principios de los años 2000. Boris Seckovic, cofundador de Amakuna, una agencia de viajes boutique de Colombia, viajó por primera vez a Colombia en 2006 y, aunque se enamoró del país, también notó que faltaba infraestructura turística. En Medellín, cuando llegué por primera vez, había tres albergues “, cuenta a Traveler. Hoy en día hay más de 500. De esta manera, al igual que en otros destinos de todo el mundo, el mochilero abrió el camino al turismo. Richard McColl, un periodista colombiano que llegó al país por primera vez en 1998, está de acuerdo: “Supongo que una saturación de turismo “gentrificador” en Ecuador y Perú al mismo tiempo hizo que Colombia fuera más atractiva para los viajeros aventureros”, dice.

Seckovic dice que a medida que el país se ha vuelto más seguro en general, a medida que el conflicto civil ha ido disminuyendo en intensidad, ha podido enviar gente a lugares más allá del turismo de los Cuatro Grandes de Colombia -Cartagena, Bogotá, Medellín y el “Triángulo del Café”, donde se cultiva la mayor parte de la famosa exportación del país. En todas partes, desde la costa del Pacífico hasta el famoso río de múltiples colores del Caño Cristales, dice que sus clientes reportan que, a diferencia de algunos destinos más frecuentados, las personas que trabajan en la industria hotelera no están hastiadas por el turismo excesivo. Son extremadamente acogedores y están ansiosos por cambiar la visión [de la gente] sobre Colombia: que Colombia no es lo que se ve en las películas de Hollywood y en los medios de comunicación estadounidenses “.

El crecimiento no es exclusivo de las operaciones de Amakuna: En general, el número de visitantes a Colombia ha crecido un asombroso 250 por ciento en los últimos diez años, de un millón de visitantes en 2006 a más de 2.5 millones en 2016. En septiembre de este año, el diario colombiano La Republica informó que el número de visitantes aumentó un 20 por ciento, en comparación con el mismo período del año pasado.

También hay muchas oportunidades, especialmente en el ecoturismo. En la densa selva amazónica, una vez fuera de los límites y controlada en gran medida por las FARC, se está empezando a desarrollar alojamiento y otras infraestructuras turísticas. Y aunque el control del gobierno no significa que los viajeros tendrán inmediatamente una larga lista de lujosos alojamientos para elegir, sí significa que las prácticas que respetan el medio ambiente y los derechos de los indígenas pueden ser puestas en marcha desde el principio. Lo bueno de que Colombia no haya sido un gran destino durante los últimos 30 años es que ahora el gobierno y el mundo están mucho más conscientes en términos de turismo sostenible “, dice Seckovic. Colombia está en un buen lugar para manejar el turismo de manera responsable, en comparación con hace 30 o 40 años “.

Y Colombia tiene mucho que proteger. El país alberga 1.826 especies de aves, la mayor parte del planeta, que escaparon a la destrucción del hábitat que vino con el desarrollo en otras partes del Amazonas. Colombia también tiene 3.500 de las 25.000 especies de orquídeas que se estima que existen en el mundo. El Santuario de Fauna y Flora Malpelo, un entorno marino protegido a 310 millas de la costa del país, ofrece uno de los mejores lugares para bucear con peces grandes del mundo. Todo esto hace que Colombia esté bien posicionada para ser líder en turismo ambientalmente sostenible, y parece estar en el camino correcto: El gobierno ha duplicado con creces el área oficialmente designada como protegida, de alrededor de 50.000 millas cuadradas en 2010, a 109.000 millas cuadradas en la actualidad.

Sin embargo, a pesar de que nuevas partes del país se abren al turismo y los viajeros ecológicos se apresuran a ser los primeros en la fila, todavía queda la pregunta de cómo Colombia superará una reputación de peligro y atraerá a menos viajeros intrépidos. Un tratado de paz de alto perfil ciertamente ayuda. Un referéndum convocado por el presidente Juan Manuel Santos sobre un acuerdo de paz que vería a las FARC deponer las armas a cambio de ciertas condiciones de amnistía fracasó por muy poco, hablando de una polarización política profundamente entrelazada con traumas históricos y pérdidas personales. Pero el gobierno de Santos y los negociadores rebeldes volvieron a la mesa de negociaciones para volver a redactar, y finalmente firmar, nuevos términos – moviendo el tratado a través del Congreso, evitando así los resultados de la votación.

Pero el hecho de que Santos recibiera el Premio Nobel de la Paz ciertamente ayuda a la reputación del país en el extranjero, duplicándose como un logro político importante (y según muchos colombianos) posiblemente la mayor victoria de la historia en las relaciones públicas. Aun así, es mucho más difícil para los colombianos olvidar el pasado que para los turistas, y vale la pena tenerlo en cuenta cuando visiten el país e interactúen con los residentes locales. Independientemente de lo que se lea en los principales titulares de las noticias, la escena política dista mucho de ser clara. Dependiendo de a quién se pregunte, el Presidente Santos es un apaciguador de voluntad débil o un pacificador que está negociando los compromisos necesarios para un futuro pacífico. Su predecesor, Álvaro Uribe, quien, después de haber sido elegido en 2002, se acercó con puño de hierro a las FARC y las empujó a los rincones más remotos del país, fue la mano dura que el país necesitaba para dominar a la insurgencia o un cómplice de las atrocidades cometidas por los grupos paramilitares de derecha, o ambas cosas.

Esto demuestra que Colombia todavía tiene trabajo por hacer. Los espectros de inestabilidad política y profunda división pesan mucho en las conciencias de la población: tras el acuerdo de paz, los ex rebeldes se están integrando a la sociedad y al tejido político del país (el ex líder de las FARC, Rodrigo “Timochenko” Londoño, anunció recientemente que se presentaría a la presidencia en 2018). La desigualdad de ingresos sigue siendo increíblemente alta, como lo demuestran los barrios de chabolas que rodean el centro brillante de Bogotá. Pero los forasteros que miran dentro, como McColl, dicen que hay más razones para tener esperanzas que ser pesimistas. Las generaciones más jóvenes y más mundanas que vienen en camino están mucho más preparadas para aceptar las diferencias en el país, mostrar más empatía y trabajar de una manera más altruista para llevar a su país adelante “, dice.

El boca a boca, un Premio Nobel de la Paz, titulares positivos y un futuro brillante en lo que respecta al turismo responsable continuarán ayudando a Colombia a recuperarse de la sombra de la violencia, pero, como lo insinuó la campaña de turismo hace nueve años, visitar Colombia es quizás el remedio más efectivo. Hemos tenido cientos de clientes, y ni uno solo ha sido decepcionado por Colombia, y eso no es necesariamente debido a nosotros “, dice Seckovic. “Colombia se vende a sí misma.”

Descubriendo los encantos de Colombia (II)

Por: Carlos Martín Velázquez

Impresiones de un vallisoletano sobre un viaje turístico realizado entre agosto y septiembre de 2017.

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Cartagena de Indias, Colombia

Cartagena de Indias

Cartagena de Indias, como una de las ciudades coloniales más importantes y espectaculares de toda Latinoamérica, tiene un legado patrimonial y arquitectónico enorme. Hay un buen número de cosas para ver. Entre las más importantes destacaría las siguientes:

– La Ciudad Amurallada. Sin dudas el mayor atractivo turístico de Cartagena de Indias es su casco antiguo rodeado por su muralla. Comprende los barrios de Centro y San Diego. En ella podrás pasearte por sus calles y admirar sus iglesias, sus monasterios y conventos, sus plazas llenas de vida, su gran variedad de edificios y palacios coloniales, y sus casas coloridas con sus característicos balcones con flores.

– La Puerta del Reloj (o Torre del Reloj). Es probablemente el punto más fotografiado de Cartagena de Indias y un punto de encuentro. Es la entrada principal a la Ciudad Amurallada.

La muralla y sus fuertes. Las murallas y los fuertes que rodean la ciudad fueron construidas para protegerla de piratas y ataques de potencias enemigas. Son un extraordinario ejemplo de la arquitectura militar española colonial. Vale la pena pasearse por ellas y admirar el paisaje que te brinda, a un lado el mar, a otro la Ciudad Amurallada, y de fondo los rascacielos de Bocagrande.

– La Catedral y sus iglesias. Iglesias no faltan en Cartagena de Indias. Entre las más interesantes hay que destacar su Catedral, la Iglesia y el Convento de San Pedro Claver, y la Iglesia de Santo Domingo.

– El Castillo de San Felipe de Barajas. Esta fortaleza colonial que data de 1657 es una de las más grandes de todo Latinoamérica, y uno de los principales atractivos turísticos de Cartagena de Indias.

– El Monte Popa. Muy cerca del castillo de San Felipe está esta montaña de unos 150 metros de altura en cuya cima se asienta el Monasterio de Santa Cruz. Desde lo alto de este monte se tienen unas vistas panorámicas espectaculares de toda Cartagena de Indias. Solo por sus vistas ya vale la pena subir.

Palacio de la Inquisición. La antigua sede de la Inquisición en Cartagena de Indias hoy en día es un museo que expone todo tipo de cosas relacionadas con el Tribunal del Santo Oficio.

En esta maravillosa ciudad colonial hace mucho calor y humedad, por eso conviene ir bien hidratado y protegido con cremas, gorras, etc.

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Parque Nacional Tayrona

Parque Tayrona

El Zaíno es la entrada principal y está a 32 km de Santa Marta, por la carretera troncal del Caribe en dirección a Riohacha. Por el Zaíno se puede llegar a Cañaveral, Arrecifes, Cabo de San Juan de Guía y Pueblito. A nosotros nos venía mejor esta entrada que estaba a media hora andando de nuestro alojamiento, aunque también podíamos tomar algún bus local que, por menos de 1€, nos dejaba en la puerta del parque.

Palangana  es otra entrada, queda por el kilómetro 5 por la carretera troncal del Caribe en dirección a Riohacha por donde se puede llegar a Neguanje, Gayraca y Playa del Muerto “playa cristal”. En esta zona el visitante solo se puede pasar el día y no tiene acomodación para pernoctar.

El ingreso hacia Pueblito es por la vereda Calabazo en el kilómetro 20 de la troncal del Caribe en dirección a Riohacha.

La entrada al parque cuesta en temporada baja, a partir de septiembre, 14 dólares diarios, en temporada alta (julio y agosto) hasta 40 dólares. El parque abre a las 9 y se cierra a las 5 de la tarde.

Hay rutas predefinidas en las qu,e durante dos horas y media, te adentras en sus bosques y luego vas bordeando la costa, pasando por varias playas en las que te puedes bañar. La mejor una que se llama La Piscina, poco antes de llegar al Cabo de San Juan. Es como un gran campamento donde se alojan en hamacas o tiendas de campañas de alquiler gente que entra en el parque y hace estancias de mochilero. Desde allí es desde donde te llevan en barca hasta Taganga.

Nosotros el primer día llegamos hasta La Piscina y Cabo San Juan comimos y regresamos a nuestro hotel y el segundo día hicimos lo mismo, pero, en la zona de La Piscina, contratamos un snorquel durante un par de horas, que estuvo muy chulo.

 Taganga

Taganga es un pueblo venido a menos, está al lado del Parque Nacional Tayrona, en una bonita bahía con vistas muy fotogénicas, sin embargo, las calles están sucias, algunas sin asfaltar, llenas de perros callejeros. Aunque tuvo tiempos mejores, en la actualidad el pueblo parece muy degradado y se han afectado la seguridad y limpieza.

No obstante, desde Taganga se ofrecen excursiones en lancha a playas cercanas como Playa Grande. Hay mucha competencia entre quienes ofrecen estas actividades. También desde ahí parte una lancha que lleva a Cabo San Juan, en otra esquina del parque.

Otro de los atractivos de Taganga es el submarinismo. Desde ahí puedes organizar inmersiones en varios puntos del parque Tayrona o sacar algún certificado internacional. Tiene fama de ser uno de los sitios más baratos para el buceo de Latinoamérica

 La Quinta de Pedro Alejandrino. Aquí fue donde murió el Libertador Simón Bolívar, que quería hacer del antiguo Virreinato de Granada colonial, la Gran Colombia republicana e independiente, con los territorios de lo que ahora son Venezuela, Colombia, Panamá y Ecuador. Murió en 1830. Y es el héroe de los tres países (Venezuela Colombia y Ecuador), que comparten los mismos colores de la bandera: amarillo, azul y rojo, eso sí, con diferente grosor y simbología diversa. Merece la pena emplear las dos horas que se tarda una visita guiada por el lugar.

Habíamos quedado con el resto del grupo en la Catedral de Santa Marta, la más antigua de Latinoamérica. Dimos una vuelta por el centro a base de casas de estilo colonial y comimos bien en un restaurante de tipo griego, céntrico, enfrente del Parque de los novios.

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Bogotá, Colombia

Bogotá

Nosotros teníamos dos días para visitar Bogotá. Nos alojamos en el sector de La Candelaria, centro histórico, donde están muchos de los puntos de interés turístico. Lo ideal es el primer día hacer un freetour de orientación, donde por tres horas te llevan por los sitios más interesantes, y luego tú vas por tu cuenta.

El freetour fue muy interesante. Te cuentan mucho de la historia de Colombia, desde la independencia a nuestros días. Merece la pena. Nos llevaron por la Plaza Bolívar y sus calles aledañas. No puedes perderte la Catedral Primada, la Capilla del Sagrario, el Palacio de Justicia, el Capitolio Nacional, la Iglesia de la Candelaria, la Iglesia Nuestra Sra. del Carmen, y otras muchas cosas e historias que nos contaron muy interesantes sobre el observatorio astronómico como centro de conspiración de la Independencia, la historia de los billetes de 5000 pesos, etc.

 Visita Museo del Oro

Está en el sector de La Candelaria, en el centro. El domingo, que es cuando lo visitamos, era gratis. Había bastante gente. Es un museo espectacular que tiene la mayor colección de objetos de oro precolombinos del mundo. No puedes irte de Bogotá sin verlo.

Conviene tomar una audio-guía para ir a tu bola pinchando la información que te interese. Cuenta con echarle al menos dos horas. Aconsejo empezar por la tercera y cuarta planta, que es donde están las piezas precolombinas. La más espectacular en la pieza de oro que reproduce La leyenda de El Dorado, según la cual al nombrar un nuevo Cacique Muisca se le cubría el cuerpo de oro en una balsa, por el centro de un lago al que se arrojaban ofrendas de este metal a los dioses, y que suscito la codicia de los conquistadores españoles. Recomiendo ver las películas que se han hecho sobre Lope de Aguirre: “Aguirre, la Cólera de Dios” (Werner Herzog.1972), “El Dorado”, de Carlos Saura 1988. Todas basadas en la novela “La aventura equinoccial de Lope de Aguirre de Ramón J. Sender. El primer conquistador que se rebeló contra la Corona Española porque, en su ambición, rechazaba tener que compartir las riquezas conquistadas.

Las plantas 1 y 2 del Museo son de interés para los escolares porque enseñan la evolución de la metalurgia en la humanidad desde la edad de bronce, hierro, etc, y cómo se han ido trabajando materiales preciosos a lo largo de la historia. Es interesante desde el punto de vista docente, pero para el turista tiene menos interés.

Después de ver el Museo de Oro estuvimos viendo iglesias y paseando por la Carrera 7 que estaba peatonalizada en domingo y era una especie de mercadillo donde se vendía de todo

Después nos subimos andando por la calle que tiene un río canalizado, el San Francisco, hasta donde está el funicular que sube al cerro de Monserrate. Es otro de los puntos de mayor interés turístico de Bogotá. A 3.152 metros de altura hay un mirador desde el que tienes una vista panorámica de la ciudad impresionante. Puedes subir o bajar con teleférico, funicular, o a pie esto último es muy cansino, sobre todo bajar. Nos dijeron que las rodillas sufren mucho. Tiene el inconveniente de que se forman largas colas en el funicular sobre todo al bajar.

Y así terminamos nuestro viaje, una bonita introducción por Colombia, un gran y diverso país, al que me gustaría regresar.

Viaje organizado con la asesoría de Esconexión