Bogotá: una puerta desconocida para la inversión extranjera en Latinoamérica

Bogotá ha abierto sus puertas de par en par al turismo y a la inversión extranjera. Pasear por la Candelaria ya no es una actividad solo para los más atrevidos. Las calles, antes sucias y grises, se han convertido en un laberinto de colores donde el arte urbano y los graffitis adornan las paredes de arquitectura colonial. El centro de Bogotá es hoy un barrio abierto al turismo, que esconde tras sus puertas multitud de locales donde probar la chicha, una bebida realizada a base de la fermentación del maíz y otros cereales originarios de América, o comprar artesanía junto a la Plaza del Chorro de Quevedo.

La transformación de La Candelaria es solo un ejemplo más de la nueva cara de Bogotá, que se revela como un destino amigable tanto para el visitante como para la inversión. La ciudad se ha convertido en un lugar atractivo para los negocios, especialmente para el sector de la economía creativa. Seguir leyendo

Colombia, un ecosistema propicio para nuevas start-ups

En menos de veinte años Colombia ha vivido un proceso de transformación radical. Una de sus ciudades más importantes, Medellín, ha pasado de ser considerada como la ciudad más peligrosa del mundo a escalar hasta los puestos más altos en materia de innovación. En 2013 la organización internacional Urban Land Institut reconoció esta ciudad sudamericana como la más innovadora del mundo, por delante de grandes epicentros de orden mundial como Nueva York.

¿A qué es debido este gran cambio? Entre varios motivos, a los diversos proyectos que el gobierno colombiano implementó en la ciudad con la intención de mejorar la vida de sus habitantes. Apostó por el desarrollo de zonas marginadas, construyó espacios culturales y servicios públicos para conectar la periferia con el centro… “Todo esto apoderó a sus habitantes y les permitió tener un nivel ejecutivo más alto”, explica George Chilton, cofundador de la empresa Hubbub Labs y testimonio de esta transformación, ya que vivió y trabajó tres años en Medellín. Seguir Leyendo